Carajo ¿Se ha puesto usted a pensar que significa? Es un término del castellano usado para designar el miembro viril. Sin embargo, en el lenguaje coloquial tiene diversos matices, la expresión: ¡Carajo! Es usada como sinónimo de más diversas emociones, como extrañeza, emoción, alabanza o amenaza, aunque en algunas regiones haya perdido su sentido original de miembro viril. Según la Real Academia Española se usa con diferentes significados y en diversas circunstancias, por ejemplo:
1. Miembro viril.
2. Persona a la que en una conversación no se quiere mencionar para desvalorizarla: Ya está aquí ese carajo.
La expresión: Al carajo
1. Usada para expresar un fuerte rechazo de algo o de alguien: Al carajo tus consejos.
Carajo
1. Utilizada para expresar sorpresa, contrariedad, etc:
Del carajo
1. Muy grande o muy intenso: Un susto, un frío . Del carajo.
2. Despreciable, enfadoso o molesto: Un imbécil del carajo.
Irse algo al carajo
1. Estropearse o tener mal fin.
Mandar a alguien al carajo
1. Rechazarlo con insolencia y desdén
Qué carajo
1. Denota fuerte negación, decisión, contrariedad, etc.
Un carajo
1. Muy poco o nada. Me importa un carajo: No vale un carajo.
2. Para denotar negación o rechazo.
Por otra parte, con cuantas ganas , con cuánto ímpetu, que fuerza y que desborde de emociones intensas genera esta palabra; me imagino yo la cantidad de adrenalina y endorfinas que circulan por nuestro cuerpo cuando pronunciamos: e“¡Carajo!” Una palabra sin raíces, sin padre, ni madre, cuyo origen se desconoce, que se utiliza para todo y con genética incierta, cuyo ADN se perdió. Históricamente asomó su estrepitoso sonido al menos el siglo X, apareciendo regularmente en las cantigas de escarnio y en el maldecir de la poesía trovadoresca medieval, además de varios usos antroponímicos y en la toponimia de la península ibérica, en particular de Cataluña, donde destacan los varios carall bernat.
El carajo tiene también presencia en la poesía y literatura modernas, especialmente como disfemismo y elemento provocador, y a veces como erótico. No podía faltar este toque que le brinda la oxitocina, cuando pronunciamos desde lo profundo de las entraña: ¡Carajo!
La rabia, el enojo y la deseperación de la amígdala cerebral, también consigue su válvula de escape a través de la expresión ¡Carajo!
Les colocó un ejemplo, para que vean cómo podemos utilizar ¡carajo! Para todo:
Es que cuando un ¡carajo! me dice a mi que ¡carajo! tengo que hacer, lo mando al ¡carajo! porque a mi ningún ¡carajito! me dice a que ¡carajo! tengo que hacer, porque me importa un ¡carajo! lo que diga ese ¡carajo!