18 de diciembre de 2018

Mi esfuerzo no merece tus descalificaciones

La  gran mentira de las mentiras es que no son perdurables en el tiempo. 
El descalificar mis acciones y mi ejercicio profesional no habla más que de tus carencias. 
Hay muchos tipos de descalificaciones, pero si hay una frase que resume completamente lo que es la descalificación en sí es “yo soy mejor que tú”. Por mucho que te esfuerces, por muy bueno que seas en tu trabajo, en lo que haces, siempre estará esa persona que te diga que realmente no eres tan bueno y que tus esfuerzos no le llegarán a él ni a la suela del zapato. Mi esfuerzo y mi trabajo, no merece tus descalificaciones. La persona que descalifica a otras tiene miedo, un miedo atroz y por eso te ataca de esa manera. Este miedo viene de la mano de múltiples inseguridades que ocasionan el pensamiento de “si tú te ves más pequeño aún, yo seré más grande”. 
Por eso, debes pensar que en realidad el descalificador está afirmando lo que ya sabes. Eres mejor que él, o al menos tienes alguna cualidad que él envidia. Por este motivo, intenta rebajarte porque solo así el podrá sentirse bien y superior.
Mientras labore en Acarigua, jamas falte a mis labores, sin una previa justificación, la única ausencia que tuve fue cuando murió mi madre, a los 9 días me reincorporé, tal como lo establece la ley del trabajo, sin embargo avise por vía telefónica, siempre fui atenta con mis pacientes, siempre llegue temprano a mi trabajo, al terminar mis pacientes me retiraba, yo estaba por consulta, si mi puesto hubiera sido por emergencia obviamente tendría que esperar a mi relevo de guardia. Hice más de lo que me correspondía, atendí más pacientes de los citados, valoré pacientes en todas las áreas ( que no me correspondía) emergencia, hospitalización, cuidados coronarios, obstetricia ... etc jamás dejé de atender a nadie por estar metida en mi celular, y mucho menos en cotilleos de pasillo, yo iba a lo que iba, no participé en proselitismos políticos, de ningún tipo y a tendí a todos por igual, jamas descalifique a nadie por su color de piel, credo, religión o postura política. Ningún paciente puede decir que recibió de mi persona un maltrato, ni una mala cara. Interactué poco con mis compañeros de trabaja, simplemente nunca tenía tiempo, esta ocupada haciendo lo que tenía que hacer. Nunca, jamás, me presté a sobornos. Ni una mota de algodón tomé de Hospital, simplemente pertenecía a los pacientes y no era mío, no recibí beneficios de ningún tipo del gobierno, solo la justa remuneración por mi trabajo, lo que adquirí, lo compré por mi esfuerzo. Me guié por valores y principios médicos. Jamás inventé un diagnóstico, así que nadie puede poner en tela de juicio mi proceder. Soy de pocos amigos, por lo cual no socializaba , preferiría estar en mi casa, que de fiestas, nunca moleste a mis vecinos en la intimidad de sus hogares y menos con fiestas o escándalos. Mi única distracción era asistir a misa los domingos .... y hasta eso criticaron. 
Me dolió renunciar, porque ame mi trabajo, pero mi familia me requería, recuerdo que no querían aceptar mi renuncia y recibí mi carta de agradecimiento por mis servicios. Estoy orgullosa de ello. Así que: 

Mi esfuerzo no merece tus descalificaciones 

Si alguien tiene una queja de mi proceder lo reto a que lo haga público, a trevés de esta vía o por twitter: @Dra_TeraizaMesa o facebook: Dra. Teraiza Mesa. 

Es de cobardes hablar a las espaldas de otro.