19 de abril de 2020

Amparo Dávila: El realismo mágico de la cotidianidad

Bitácora de una cuarentena

34 vo día de la cuarentena



Domingo 19-4-2020

En estos largos días de cuarentena, he desempolvado el libro de Amparo Dávila, quien nos dejó el día de ayer a la edad de 94 años.

La infancia es un lujo, pero es también un peligroso y
movedizo terreno que define y retrata una historia.
Amparo Dávila lo sabe, lo vivió. Nació en 1928 en
Pinos, Zacatecas, uno de esos tantos poblados mineros
mexicanos que más parecen cuevas de fantasmas, traspasados por el viento helado, por días largos como
años, por años inmensos e inmóviles como la eternidad. Ahí no se habita, ahí se inventa la vida por el único camino posible: la imaginación.

Amparo Dávila nos heredó un maravilloso legado de cuentos y poesía, de los cuales poseo uno: El huésped y otros relatos, donde destaca: La señorita Julia , El entierro y árboles petrificado.

El mundo de
Amparo Dávila es siempre uno y lo maravilloso es que
ese sólo mundo es polifacético, diverso. Nace siempre
de lo cotidiano, diría de lo modesto, de lo sin nombre,
pero que poco a poco, sin nerviosismo, sin intranquilidades va recorriendo un lento camino hacia lo insólito;
es una ruta al erizamiento. Una naturalidad que a veces
sin darnos cuenta estamos habitando el sobresalto, la
angustia, la desesperación, especialmente el terror. Un
terror que es doblemente monstruoso porque estos seres simples, bondadosos a veces, tiernos, cándidos,
son en último momento personajes diabólicos, pobladores infernales.

Exponente del realismo mágico, Amparo Dávila,sin lugar a dudas, nos deja entre sus múltiples personajes, la incógnita, de las misteriosas razones de la psiquis humana, no siempre claras, más bien oscuras, pecaminosas y perversas, con las que se mueve los personajes de sus historias, en un entramado, manipulado y entretenido con la candidez e inocencia de cada uno de sus personajes.