Jueves 2 de abril del 2020
El día de ayer, tuve que salir al centro por algunas compras, las personas se veían tranquila, pocas recorrían las calles en búsqueda de alimentos y medicinas, me satisface ver que tenían la cordura de mantener la distancia, los comerciantes tienen avisos en las puertas de dejar entrar a una sola persona y con tapabocas, realice mis compras y me dispongo a reanudar mi cuarentena, mientras caminaba me entró una preocupación que tengo desde hace días, comenzará a escasear la medicación?, ya algunos pacientes me han mencionado su deseo de reducir las dosis, por supuesto ellos están desviando el dinero hacia la alimentación y supongo que también habrá cierta escasez, entoces la preocupación se mezcla con impotencia... "Tanto que le insisto a los pacientes de la importancia de mantener los medicamentos, las dosis óptima... Para que venga una minúscula partícula a hecharme a perder el trabajo de años" ... Impotencia, esa es la palabra exacta que describe mi sensación.
En este momento trato de pensar en formas útiles para ayudar de manera informativa a mis pacientes, ya que es imposible cambiar un neuroleptico por algo que tengamos en la nevera. He aquí entonces cuando echó mano a mi último recurso: La palabra y la Tele psiquiatría
La telepsiquiatría.
Hilty y colaboradores (2002) adaptan la definición de telemedicina del National Library of Medicine, para describir la telepsiquiatría como el uso de tecnologías de la información y comunicación electrónica, para proveer o apoyar atención clínica en psiquiatría a distancia. Esta definición incluye diferentes modalidades de comunicación, como teléfono, fax, correo electrónico, internet, imágenes fijas y en vivo, comunicación interactiva bidireccional de audio y video o televisión (por ejemplo, teleconferencia o televisión interactiva [IATV, por sus siglas en inglés]).

Aplicaciones: académicas y clínicas.
La telepsiquiatría presenta un amplio espectro de oportunidades, tanto académicas como terapéuticas, que ofrece claro beneficio al profesional y al paciente. Se han reportado experiencias académicas con buenos resultados; se destacan las supervisiones clínicas, las interconsultas de trauma para equipos en lugares remotos, la educación al paciente y su familia, y la educación al médico (Hilty, et al., 2002; Pignatiello, et al. 2011; Grady, et al. (2011). El servicio ha tenido éxito al vincular instituciones académicas con áreas rurales para sesiones de educación continua en psiquiatría (D’Souza, 2000; Nesbitt, et al. 2000). Las interconsultas por telepsiquiatría reducen el aislamiento de los médicos en áreas rurales, generan aprendizaje basado en problemas y ayudan a apoyar la toma de decisiones clínicas (Armstrong y Haston, 1997; Moffatt y Eley,2010). Así mismo, en el mediano plazo tenderían a empoderar a los profesionales de la salud en el área de salud mental. En definitiva, la resolución de toma de decisiones por medio de la comunicación entre médicos en regiones aisladas puede evitar el traslado innecesario del paciente, mejorar la calidad de la atención prestada y disminuir los costos que se producen en la atención psiquiátrica. En relación con lo anterior, Norman (2006) reporta beneficios de la telepsiquiatría en atención primaria, al generar un respaldo al médico general en la atención y entendimiento de la enfermedad del paciente, al recibir apoyo a distancia por parte de un especia-lista. Por otro lado, el servicio de telepsiquiatría de enlace es una forma útil de prestar servicios de la especialidad en regiones rurales. Este servicio permite un aprendizaje mutuo entre el paciente y el médico en atención primaria, mientras se lleva a cabo un manejo terapéutico; así como el desarrollo de experiencia y entrenamiento del residente de psiquiatría en el manejo en conjunto con el médico en atención primaria. Por ejemplo, se abriría la opción de rotaciones o electivas en telepsiquiatría dentro de un currículo de residencia (Hilty, et al., 2002; Szeftel, et al., 2008). Ruskin reporta resultados de un estudio controlado aleatorizado, que muestra equivalencia en desenlaces como adherencia, satisfacción del paciente y costos, cuando se comparó el tratamiento de telepsiquiatría con el tratamiento habitual, en pacientes con depresión (Ruskin, et al.,2004).). Junto con la práctica de la telepsiquiatría, se han incluido nuevos elementos en el manejo clínico de los pacientes: registros médicos disponibles en red, servicios de información personalizados, “pregunta al experto”, y e-terapia. Adicionalmente, siguen en desarrollo tecnologías en comunicación, como realidad virtual, uso de tabletas digitales, conectividad inalámbrica y sistemas de respuesta por voz interactiva (Karlinsky, 2004; Koivunen, et al., 2007) Esta avalancha de herramientas tecnológicas podría abrumar tanto al profesional como al paciente; sin embargo, reportes relacionados con aceptación y satisfacción en el uso de estos elementos han arrojado resultados positivos (Monnier, Knapp y Frueh, 2003; Bishop, O’Reilly, Maddox y Hutchinson, 2002).
Aspectos éticos y legales: hacia el camino de las tecnologías.
El manejo de datos e información, incluido texto, audio y video, ha incrementado la preocupación en cuanto al control del uso y divulgación de la información personal de los pacientes. Adicionalmente, la 1presencia de personal no clínico en las consultas por videoconferencia debe alertar a los proveedores de servicios en telepsiquiatría a tomar medidas de control en este sentido (Arboleda, 2011). Hyler y colaboradores (2004) resaltan tres aspectos en este tema: el primero, la privacidad, definida como el control de uso y divulgación de información del paciente. El segundo es la seguridad, que implica garantizar la protección de la información en un sistema definido, y que limite su acceso a personal no autorizado. Y el tercero es la confidencialidad, delimitada a la condición de cierta información que es sensible y que, por tanto, deber ser protegida y controlada. Existen métodos dirigidos a incrementar la seguridad de la información transmitida electrónicamente, como la encriptación de datos, la autorización de procedimientos, la auditoría y seguimientos de programas, y los llamados firewalls o cortafuegos (sistema o red diseñado para bloquear el acceso no autorizado, permitiendo al mismo tiempo comunicaciones autorizadas). Así mismo, la implementación de sistemas en protección de la información de los pacientes mejora la calidad y la confiabilidad de la información en salud. Adicionalmente, Hyler menciona que la Asociación Americana de Psiquiatría apoya el uso de la telepsiquiatría como un elemento apropiado de sistemas de atención en salud mental, en la medida en que su uso esté de acuerdo con el mejor interés para el paciente y en cumplimiento con las políticas de la asociación sobre ética médica y confidencialidad (Hyler y Gangure, 2004). Por otra parte, en psiquiatría pueden existir algunas eventualidades que obligarían a romper la confidencialidad, como la necesidad de hospitalizar a un paciente que se ha entrevistado, de evitar un suicidio, etc. Estas decisiones requieren un manejo especial, con un plan previamente definido con las poblaciones que podrían tener una mayor dificultad para aceptar el manejo por salud mental, dado el estigma que pudiese producir una hospitalización psiquiátrica u otras razones.
Sin duda, la telepsiquiatría es un campo en continuo crecimiento, que ofrecerá oportunidades de calidad a pacientes en poblaciones que de otra manera no habrían alcanzado la atención por un especialista. No obstante, se deben tener en cuenta consideraciones de orden tecnológico, administrativo y cultural al momento de implementar esta herramienta Garay y Gómez-Restrepo, 2011).
Referencias:
Armstrong, I. y Haston, W. (1997). Medical decision support for remote general practitioners using telemedicine. J Telemed Telecare;3:27-34.
Arboleda, M. (2011). Psiquiatría en línea. Telemedicina aplicada a la salud mental. Disponible en: http://www.psiquiatria.org.co/BancoMedios/Documentos%20PDF/3cr_monografia_telepsiquiatr%C3%ADa.pdf
Bishop, J., O’Reilly, R., Maddox, K. y Hutchinson , J. (2002). Client satisfaction in a feasibility study comparing face-toface interviews with telepsychiatry. J Telemed Telecare;8:217-21.
D’Souza, R. (2000). A pilot study of an educational service for rural mental health practitioners in South Australia using telemedicine. J Telemed Telecare;6(S1):187-9.
Garay, D. y Gómez-Restrepo, C. (2011). Telepsiquiatría: innovación de la atención en salud mental. Una perspectiva general. Revista Colombiana de Psiquiatría, vol. 40 No. 3.
García-Lizana, F. y Muñoz-Mayorga, I. (2010). What About Telepsychiatry? A Systematic Review. Prim Care Companion J Clin Psychiatry;12
Grady B, Lever N, Cunningham D, et al. (2011). Telepsychiatry and school mental health. Child Adolesc Psychiatr Clin N Am. ;20:81-94
Hilty, M., Luo, J., Morache, C,. et al. (2002).Telepsychiatry: an overview for psychiatrists. CNS Drugs.;16:527-48
Hyler, S. y Gangure, D. (2004). Legal and ethical challenges in telepsychiatry. J Psychiatr Pract;10:272-6.
Karlinsky H. (2004). Psychiatry, technology, and the corn fields of Iowa. Can J Psychiatry;49:1-3.
Koivunen M, Välimäki M, Pitkänen A, et al. A preliminary usability evaluation of Web-based portal application for patients with schizophrenia [internet]. 2007 [citado el 11 de octubre de 2019]
Moffatt, J. y Eley, D. (2010). The reported benefits of telehealth for rural Australians. Aust Health Rev;34:276-81
Monnier, J., Knapp, R. y Frueh, B. (2003). Recent advances in telepsychiatry: an updated review. Psychiatr Serv;54:1604-9.
Nesbitt T, Hilty D, Kuenneth C, et al. (2000). Development of a telemedicine program A review of 1,000 videoconferencing consultations. West J Med;173:169-74
Norman, S. (2006). The use of telemedicine in psychiatry. J Psychiatr Mental Health Nurs;13:771-7.
Pignatiello A, Teshima J, Boydell K, et al. (2011). Child and youth telepsychiatry in rural and remote primary care. Child Adolesc Psychiatr Clin N Am;20:13-28.
Ruskin PE, Silver-Aylaian M, Kling MA, et al. (2004).Treatment outcomes in depression: comparison of remote treatment through telepsychiatry to in-person treatment. Am J Psychiatry;161:1471-6.
Smith, A. (1998). Telepsychiatry. Psychiatr Serv; 49:1494-5.
Szeftel R, Hakak R, Meyer S, et al. (2008). Training psychiatric residents and fellows in a telepsychiatry clinic: a supervision model. Acad Psychiatry;32:393-9
World Health Organization (WHO) (2001). The World Health Report: Mental Health: New Understanding, New Hope. Geneva: WHO.