“Quiero que hagas lo que me da la gana” La dominación del controlador
El control en nuestras vidas es uno de los pilares de la disciplina,
controlamos, nuestros horarios, la hora de toma de medicamentos, nuestro
ambiente para poder realizar nuestros estudios y trabajos… en fin, en el
quehacer cotidiano es necesario mantener las riendas, eso no es ser una persona
controladora. A continuación les doy una serie de tips para que puedan
identificar a una persona controladora, dicho sea de paso, este tipo de personalidades
suelen ser muy toxicas y se hace necesario mantenerlas fuera de nuestras vida,
ya que consumen nuestra vitalidad.
El control es una forma de dominación, que disfrazado de
cuidado hacia los demás, consigue a través de técnicas como la manipulación que
estos hagan lo que una persona decide o dictamina. Las personas controladoras
no son siempre el prototipo de sujeto agresivo verbal y físicamente que nos
viene a la mente cuando hablamos del tema, sino que, además existen muchas
formas y herramientas para controlar a los demás, a veces de forma pasiva o
indirecta. La dominación siempre busca personalidades que sean pasivas, creo
que es por ello que no funciono adecuadamente con este tipo de personalidades
(puedo ser muchas cosas pero jamás sumisa).
¿Qué caracteriza a la personalidad controladora?
Las personas controladoras tratan por todos los medios de
que las situaciones y conductas de los demás se adecuen a lo que ellos creen
correcto. Todos tenemos una forma de hacer las cosas y normalmente nos gustaría
que estas se hicieran a nuestra manera, sin embargo, pasar la barrera de ser
minucioso a ser controlador es muy problemática ya que suele generar problemas
tanto en la persona controlada, cuya autoestima puede verse cada vez más
perjudicada entre muchas otras consecuencias, como para la misma persona
controladora, que sabotea sus propias relaciones con los demás que en casos
extremos pueden llegar a ser abusivas.
¿Cuáles son las causas de la personalidad controladora?
Los comportamientos controladores son normalmente
consecuencias de las inseguridades de los individuos. Para paliar el miedo al
descontrol y sentir mayor satisfacción, las personas controladoras suelen
necesitar que todo se haga tal y como ellos decidan y cualquier cambio en el
ambiente externo es percibido como una amenaza a su estabilidad emocional.
6 Comportamientos de las personas controladoras
Las personas controladoras pueden llegar a dañar
psicológicamente a las personas que tienen alrededor. Desde tomar todas las
decisiones de cualquier tipo y afirmar que los demás no son capaces de hacerlo,
hasta dictaminar lo que otras personas deben hacer e incluso sentir, esta
característica de la personalidad puede generar serios problemas. Algunas de
las conductas que muestran las personas controladoras con mayor frecuencia las
veremos a continuación.
1. La crítica es un arma constante
La persona controladora critica constantemente a los demás,
incluso en los pequeños detalles. Esta conducta, comienza a afianzarse con el
tiempo y termina haciendo un daño cada vez mayor en la autoestima y seguridad
de los demás. Desde “deja de hacer eso, no sabes hacerlo” hasta, “no eres una
persona inteligente”, las críticas pueden llegar a hacer una mella psicológica
muy grave en la persona controlada.
2. Aislar a la persona controlada
Las personas controladoras suelen tratar de decidir de
quienes debe rodearse la persona controlada, ya sea pareja, amigo o familiar,
eligiendo a los acompañantes que cree convenientes para ellos e interfiriendo
en las relaciones con personas que no creen adecuadas, consiguiendo aislar a la
persona.
3. Las amenazas activas o pasivas
Otra característica común en las personas controladoras son
las amenazas, ya sean directas o indirectas. Normalmente imaginamos por amenaza
las palabras violentas lanzadas en momentos de agresividad, sin embargo, estas
también pueden ser amenazas pasivo agresivas como castigos o consecuencias si
no se hace lo que la persona dice.
4. El amor o el afecto van con condiciones
Las personas controladoras suelen mostrar el amor o el
afecto por los demás, según si sus comportamientos son acordes a lo que ellos
esperan. Frases como “si buscaras un mejor trabajo, me sentiría más atraído/a
por ti” o “si no eres capaz de molestarte en hacer esto por mí, no sé por qué
yo me molesto en tener esta relación” son bastante comunes en las personas
controladoras y consiguen que la conducta de los demás se amolde a sus
intereses.
5. Usar la culpa como herramienta
Las personas muy controladoras suelen ser expertas en usar
la culpa para obtener lo que quieren de los demás, así como de hacer sentir a
los demás que están en una especie de deuda constante con ellos. Cualquier
gesto que las personas hacen, les debe ser devuelto tal y como ellos indiquen y
conviven con la expectación de obtener su merecido. Esto puede generar mayor
culpa en sus parejas, amigos o familiares que actuarán tal y como ellos quieren,
movidos por este sentimiento.
6. Falta de espacio e intimidad
Las personas controladoras sienten tener el derecho de
invadir el espacio de quienes tienen alrededor, rompiendo las barreras de la
intimidad de los demás y buscando poseer todo recoveco de la vida privada de
estos. Esto puede implicar además una intensa suspicacia y celos por todo
aquello que escapa a su control de la vida de la persona controlada. Además,
tratan a estos como personas culpables per sé, antes incluso de que la persona
pueda llegar a justificar cualquier detalle que escape de su control.
Desvalorizar los éxitos del otro, tratar a la persona
controlada como a alguien más incapaz e incluso intentar cambiarlo/a, son otras
de los muchos comportamientos que las personas controladoras pueden desarrollar
en sus relaciones con otras personas. Esto genera un malestar, no solo en la
persona controlada, sino en la persona controladora que no es capaz de generar
vínculos sanos con lo demás. Si crees que puedes reunir algunas de estas
características o, por el contrario, piensas que alguien con esta conducta está
impidiendo que seas plenamente feliz, no dudes en plantear un cambio e incluso
buscar ayuda terapéutica si es necesario.
