Como ser Resilientes en la adversidad
Aunque la palabra resiliencia ha tomado muchos significados,
procede de la palabra inglesa "resilience" que es "recuperarse o
saltar hacia atrás". La raíz de la palabra resiliencia es la palabra
latina "resilio" que combinada con el significado de "cia"
y de "salire" significa "saltar o brincar".
Las primeras definiciones del diccionario de la Resiliencia
incluyen aquellas relacionadas con la física. Así, los físicos y los ingenieros
aplican este concepto a todo aquello que tiene "la habilidad de recuperar
o recobrar la forma, posición, etc". Después este significado se extendió
a las ciencias sociales.
Recientemente, la Real Academia Española (RAE) en su página
web muestra un avance de la vigésima tercera edición del Diccionario de la
Lengua Española en el que ya se incluye la palabra resiliencia. Ofrece dos
significados: uno ligado a la Psicología, definiéndola como "la capacidad
de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación
adversos"; y otro referente a la mecánica, definiéndola como "la
capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial
cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido".
El "significado psicológico" ofrecido por la RAE
no sólo es importante por el hecho de que la palabra resiliencia esté ya
incluida dentro del léxico español, sino porque dicho significado se desliga de
las primeras conceptualizaciones de la Resiliencia con situaciones traumáticas
asumiendo la versión rasgo de dicho concepto, es decir, como una característica
de la personalidad más estable y no sólo como un estado o proceso.
Diferentes autores han tratado de definir, el significado
psicológico entre ellos: Becoña, quien analizó en profundidad dicho constructo
y aunque es un concepto ampliamente utilizado por los psicólogos, aún no hay un
completo acuerdo sobre su definición. No obstante, señala que la definición más
aceptada es la llevada a cabo por Garmezy quien la definió como "la
capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del
abandono o la incapacidad inicial al comenzar un evento estresante".
Por otra parte, Masten proporcionó una definición
equivalente al considerarla como "un tipo de fenómeno caracterizado por
buenos resultados a pesar de las serias amenazas para la adaptación o el
desarrollo".
Block y Block la consideraron como "la capacidad
dinámica de un individuo para modificar su nivel modal del control del ego, en
una u otra dirección, como una función de las características de la demanda del
ambiente". Asimismo se espera, que la persona con
"ego-Resiliencia" funcione mejor en circunstancias nuevas, cambiantes
y/o irresolubles, ya que tendría la habilidad para adaptarse exitosamente a las
contingencias ambientales cambiantes.
La conceptualización de la Resiliencia antes expuesta, nos
permite considerada como una característica o rasgo de la personalidad del
individuo, que le ayudaría a adaptarse de forma exitosa a las circunstancias
ambientales, estrechamente relacionada con la concepción de inteligencia
emocional dada por Goleman al afirmar, que la misma constituye un factor clave
para una adaptación exitosa en las diferentes contingencias de la vida y un
conjunto de metahabilidades que pueden ser practicadas, aprendidas y aplicadas.
De esta manera, con todas las presiones a las que estamos sometidos en la vida
actual, la inteligencia emocional ayuda a pasar por ellas, sentirse mejor y
aprender de todas las experiencias vividas.
No obstante, y a un nivel más dinámico, Becoña señaló que
existe un mayor consenso en considerar a la Resiliencia como un proceso o
fenómeno y no como un rasgo o característica de la personalidad del individuo.
En contraposición, Block y Block no asocia esta capacidad dinámica del
individuo a adaptarse tras un suceso altamente traumático (como sí lo hacen la
mayoría de las definiciones), dejando abierta la posibilidad de aplicar el
concepto de Resiliencia a situaciones estresantes no tan
"extraordinarias".
Fletcher y Sarkar señalaron que, a pesar de que la
Resiliencia ha sido conceptualizada de muy diversas maneras, la mayoría de las
definiciones están basadas alrededor de dos aspectos centrales: la adversidad y
la adaptación positiva. Por lo cual, para que la Resiliencia sea demostrada,
tanto la adversidad como la adaptación positiva deben ser evidentes. Aún
cuando, las inconsistencias en la delimitación específica de estos conceptos
han conducido a la confusión sobre sus significados.
Por una parte, la adversidad habitualmente incluye las
circunstancias vitales negativas que se conoce que están estadísticamente
asociadas con dificultades de adaptación y que la mayoría de las mismas no
constituyen grandes desastres sino más bien rupturas discretas que están
inmersas en la vida cotidiana.
Para el año 2010, Davydov, Stewart, Ritchie y Chaudieu
señalaron que los mecanismos de la Resiliencia pueden diferir en relación con
la severidad contextual, pasando de una Resiliencia contra las dificultades
cotidianas habituales, como el estrés estudiantil (es decir, adversidad media)
hasta una Resiliencia contra el estrés severo ocasional, tal como lo es la
pérdida de un ser querido (es decir, adversidad elevada).
De manera tal que esta aseveración encaja con los propósitos
de la presente revisión, evaluando el constructo de Resiliencia en situaciones
estresantes cotidianas, tales como las que se dan en el ámbito estudiantil sin
dejar de lado las circunstancias de estrés severo actual vividas en el contexto
social venezolano en el que todos estamos de una u otra forma involucrados.
En esta misma dirección Luthar, Cicchetti, y Becker,
enfatizaron que es importante que los investigadores definan claramente lo que
ellos consideran como adversidad y proporcionen una justificación razonada de
la misma.
Por otra parte, la adaptación positiva ha sido definida como
la competencia social conductualmente manifestada o el éxito en las tareas del
desarrollo y la misma debe ser conceptualmente apropiada a la adversidad
examinada en términos del dominio evaluado y con criterios rigurosos.
Cuando se investiga y analiza la adaptación positiva no se
debe olvidar el contexto sociocultural en el que el individuo opera. De esta
manera, y debido a que la Resiliencia se manifiesta en varios contextos, los
investigadores deben sensibilizarse ante los factores socioculturales que
contextualizan cómo es definida o se pone de manifiesto la resiliencia en
diferentes poblaciones todo esto sobre la base del debate existente en torno a
la conceptualización de la misma como un rasgo o como un proceso.
La Resiliencia concebida como un rasgo, representa una
constelación de características que permiten a los individuos adaptarse a las
circunstancias que se encuentran, esto sugiere que la Resiliencia es una
cualidad o rasgo de la personalidad que se tiene o no se tiene. Mientras que
cuando se ha conceptualizado como un proceso dinámico que cambia a lo largo del
tiempo, que incluye la adaptación positiva dentro de un contexto de adversidad
significativa, se reconoce que los efectos de los factores protectores y
promotores pueden variar contextualmente (desde una situación a otra) y
temporalmente (a través de una situación y de la vida de una persona).
Más alla de las conjeturas de su conceptualización, algunos
autores se han encargado de clasificar las características de la Resiliencia,
siendo una de las más importantes la realizada por Polk en el año 1997 quien
encontró cuatro patrones para la Resiliencia. Uno el patrón disposicional, que
consiste en los atributos del físico y psicológicos relacionados con el ego. El
patrón relacional incluye las características de los roles y relaciones que
influyen en la Resiliencia. El patrón situacional referido a la aproximación
característica a las situaciones o estresores y se manifiesta como las
habilidades de valoración cognitiva, y de solución de problemas, así como los
atributos que indican una capacidad para la acción frente a una situación. Por
último se encuentra el patrón filosófico el cual se manifiesta por las
creencias personales. Mientras que Gazmeri había considerado cuatro años antes
tres factores principales (la personalidad del individuo, su familia y la
disponibilidad de apoyo social) en una situación estresante.
Durante las tres últimas décadas (1996-2016) algunos
investigadores han propuesto numerosas teorías de la Resiliencia, la mayoría de
las cuales tienen aspectos comunes; para Fletcher y Sarkar, existe la noción de
que la Resiliencia es un proceso dinámico que cambia a lo largo del tiempo y
que la interacción de un amplio rango de factores determina si un individuo es
o no resiliente.
De tal forma que, aunque la Resiliencia es considerada como
el resultado más deseable en la mayoría de las teorías, algunos investigadores
incluyen otros indicadores de resultado (positivo) en las mismas como el
afrontamiento óptimo, la satisfacción laboral y la productividad. Aunque la
mayoría de las teorías de la Resiliencia son específicas a poblaciones
particulares, existen teorías genéricas que pueden ser aplicadas en diferentes
grupos de personas y situaciones potencialmente estresantes. Un ejemplo de
estas teorías es la meta-teoría de la Resiliencia de Richardson.
Sin embargo, el creciente interés en los últimos años por el
constructo de Resiliencia ha llevado a que se relacione con otros conceptos que
se han considerado como equivalentes, elementos centrales o sustitutos del
mismo, siendo estos el de competencia, considerándose como un constructo que
lleva a realizar resultados resilientes y el de vulnerabilidad, constituyendo
el polo opuesto de la Resiliencia.
Por un lado, se han señalado como factores que promueven la
Resiliencia el locus de control interno y el estilo atribucional positivo. Por
otra parte, la Resiliencia se diferencia de la recuperación en que es más
estable en el tiempo. De esta manera, la recuperación está caracterizada por un
periodo temporal seguido de una restauración gradual hacia niveles saludables
de funcionamiento, mientras la Resiliencia se refiere a la habilidad de los
individuos para mantener los niveles normales de funcionamiento. Finalmente,
también se ha relacionado con los factores de riesgo y protección, pudiendo ser
considerada como parte de los últimos; siendo, la dureza (o "hardiness")
el concepto más ampliamente asociado con la Resiliencia.
Habitualmente la resiliencia ha sido asociada con el afrontamiento
del estrés, al considerarla como un proceso de afrontamiento a los estresores,
la adversidad, el cambio o la oportunidad. Aunque ambos términos han sido
empleados como conceptos intercambiables, existe un conjunto de evidencias que
sugieren que son constructos distintos conceptualmente. Por esto, Fletcher y
Sarkar afirmaron que la Resiliencia influye en cómo un suceso es valorado
mientras que el afrontamiento se refiere a las estrategias utilizadas una vez
realizada la valoración de la situación estresante.
Por otra parte existe otra distinción fundamental entre la
Resiliencia y el afrontamiento la cual está relacionada con las consecuencias
asociadas al proceso de estrés. La Resiliencia predice una respuesta positiva a
la situación estresante (la experiencia de emociones positivas) mientras que el
afrontamiento puede ser positivo (solucionando el problema) o negativo (negando
la situación).
Recientemente el constructo de Resiliencia se ha relacionado
de forma muy potente con la Psicología Positiva, esto ya que los promotores de
este movimiento defienden una visión de la experiencia humana que incluye un
conocimiento de las fortalezas humanas, talentos y virtudes;25 también se
recomienda un cambio desde los enfoques orientados en las debilidades a
aquellos centrados en las fortalezas que permiten a los individuos sobrevivir y
crecer incluso a la hora de afrontar la adversidad. Tomando en cuenta lo antes
referido, aunque el constructo de Resiliencia encaje a la perfección con los
fundamentos de la corriente de la Psicología Positiva (y compartan elementos
comunes), el mismo se trata de un constructo independiente y que puede ser
empleado en cualquier corriente psicológica de forma general, evitando su exclusividad
a una sola corriente.
La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la
adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión
significativas, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas
serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras. Significa
"rebotar" de una experiencia difícil, como si uno fuera una bola o un
resorte.
La investigación ha demostrado que la resiliencia es
ordinaria, no extraordinaria. La gente comúnmente demuestra resiliencia. Un
ejemplo es la respuesta de las personas en los Estados Unidos a los ataques
terroristas del 11 de septiembre de 2001 y sus esfuerzos individuales para
reconstruir sus vidas.
Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimenta
dificultades o angustias. El dolor emocional y la tristeza son comunes en las
personas que han sufrido grandes adversidades o traumas en sus vidas. De hecho,
el camino hacia la resiliencia probablemente está lleno de obstáculos que
afectan nuestro estado emocional.
La resiliencia no es una característica que la gente tiene o
no tiene. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas
y desarrolladas por cualquier persona
Una combinación de factores contribuye a desarrollar la
resiliencia. Muchos estudios demuestran que uno de los factores más importantes
en la resiliencia es tener relaciones de cariño y apoyo dentro y fuera de la
familia. Relaciones que emanan amor y confianza, que proveen modelos a seguir,
y que ofrecen estímulos y seguridad, contribuyen a afirmar la resiliencia de la
persona.
Otros factores asociados a la resiliencia son:
La capacidad para hacer planes realistas y seguir los pasos
necesarios para llevarlos a cabo.Una visión positiva de sí mismos, y confianza
en sus fortalezas y habilidades.Destrezas en la comunicación y en la solución
de problemas.La capacidad para manejar sentimientos e impulsos fuertes.
Todos estos son factores que las personas pueden desarrollar
por si mismas.
Establezca relaciones—Es importante establecer buenas
relaciones con familiares cercanos, amistades y otras personas importantes en
su vida. Aceptar ayuda y apoyo de personas que lo quieren y escuchan, fortalece
la resiliencia. Algunas personas encuentran que estar activo en grupos de la
comunidad, organizaciones basadas en la fe, y otros grupos locales les proveen
sostén social y les ayudan a tener esperanza. Ayudar a otros que le necesitan
también puede ser de beneficio para usted.
Evite ver las crisis como obstáculos insuperables—Usted no
puede evitar que ocurran eventos que producen mucha tensión, pero si puede
cambiar la manera como los interpreta y reacciona ante ellos. Trate de mirar
más allá del presente y piense que en el futuro las cosas mejorarán. Observe si
hay alguna forma sutil en que se sienta mejor, mientras se enfrenta a las
situaciones difíciles.
Acepte que el cambio es parte de la vida—Es posible que como
resultado de una situación adversa no le sea posible alcanzar ciertas metas.
Aceptar las circunstancias que no puede cambiar le puede ayudar a enfocarse en
las circunstancias que si puede alterar.
Muévase hacia sus metas—Desarrolle algunas metas realistas.
Haga algo regularmente que le permita moverse hacia sus metas, aunque le
parezca que es un logro pequeño. En vez de enfocarse en tareas que parecen que
no puede lograr, pregúntese acerca de las cosas que puede lograr hoy y que le
ayudan a caminar en la dirección hacia la cual quiere ir.
Lleve a cabo acciones decisivas—En situaciones adversas,
actúe de la mejor manera que pueda. Llevar a cabo acciones decisivas es mejor
que ignorar los problemas y las tensiones, y desear que desaparezcan.
Busque oportunidades para descubrirse a sí mismo—Muchas
veces como resultado de su lucha contra la adversidad, las personas pueden
aprender algo sobre sí mismas y sentir que han crecido de alguna forma a nivel
personal. Muchas personas que han experimentado tragedias y situaciones
difíciles, han expresado tener mejoría en el manejo de sus relaciones
personales, un incremento en la fuerza personal aun cuando se sienten
vulnerables, la sensación de que su autoestima ha mejorado, una espiritualidad
más desarrollada y una mayor apreciación de la vida.
Cultive una visión positiva de sí mismo—Desarrollar la
confianza en su capacidad para resolver problemas y confiar en sus instintos,
ayuda a construir la resiliencia.
Mantenga las cosas en perspectiva—Aun cuando se enfrente a
eventos muy dolorosos, trate de considerar la situación que le causa tensión en
un contexto más amplio, y mantenga una perspectiva a largo plazo. Evite
agrandar el evento fuera de su proporción.
Nunca pierda la esperanza—Una visión optimista le permite
esperar que ocurran cosas buenas en su vida. Trate de visualizar lo que quiere
en vez de preocuparse por lo que teme.
Cuide de sí mismo—Preste atención a sus necesidades y
deseos. Interésese en actividades que disfrute y encuentre relajantes.
Ejercítese regularmente. Cuidar de si mismo le ayuda a mantener su mente y
cuerpo listos para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia.
Formas adicionales de fortalecer la resiliencia le podrían
ser de ayuda. Por ejemplo, algunas personas escriben sobre sus pensamientos y
sentimientos más profundos relacionados con la experiencia traumática u otros
eventos estresantes en sus vidas. La meditación y las prácticas espirituales
ayudan a algunas personas a establecer relaciones y restaurar la esperanza.
La clave es identificar actividades que podrían ayudarle a
construir una estrategia personal para desarrollar la resiliencia.
Algunas preguntas que debe hacerse
Enfocarse en las experiencias y en sus fuentes de fortaleza
personal del pasado, le puede ayudar a identificar las estrategias para
desarrollar resiliencia que funcionan para usted. Explore las respuestas a las
siguientes preguntas sobre sí mismo y sus reacciones a los retos en su vida.
Este ejercicio le puede ayudar a descubrir cómo responder efectivamente a
eventos difíciles.
Considere lo siguiente:
¿Qué tipos de eventos le han resultado más difíciles?¿Cómo
le han afectado dichos eventos?¿Cuándo se encuentra estresado, le ha sido de
ayuda pensar en las personas importantes en su vida?¿Cuándo se enfrenta a una
experiencia difícil, a quién ha acudido para que le ayude?¿Qué ha aprendido
sobre sí mismo y sus interacciones con los demás durante momentos difíciles?¿Le
ha ayudado ofrecer apoyo a otras personas que están pasando por una experiencia
similar?¿Ha podido superar los obstáculos, y si es así, cómo?¿Qué le ha ayudado
a sentirse más esperanzado sobre el futuro?
La resiliencia conlleva mantener flexibilidad y balance en
su vida en la medida que usted confronta circunstancias difíciles y eventos
traumáticos. Usted lo puede lograr de diferentes maneras al:
Permitirse experimentar emociones fuertes y también
reconocer cuando tiene que evitarlas para poder seguir funcionando. Salir
adelante y tomar acciones para atender sus problemas y enfrentar las demandas
del diario vivir. También, dar un paso atrás para descansar y llenarse de
energía nuevamente. Pasar tiempo con sus seres queridos para recibir su apoyo y
estímulo, y también su cuidado. Confiar en los demás y también confiar en sí
mismo.
Fuente: https://www.apa.org/centrodeapoyo/resiliencia-camino
