24 de marzo de 2021

Manejo del estrés por no alcanzar las metas laborales



Manejo del estrés por no alcanzar las metas laborales

Dra. Teraiza Mesa

Masterclass Martes 24 de marzo del 2021

 

Te invitamos a participar en el evento Salud mental y física en el trabajo

 

Son 6 whatsapp masterclass gratuitas

 

Una Ambiente Laboral Sano. Consultor empresarial / Coach personal Anmary Velazco

Manejo del estrés por no lograr objetivos laborales Dra. Teraiza Mesa

Manejo de conflictos conyugales por causa del trabajo remoto Dra. Heidy Delgado

El "sobrepensamiento" como afrontarlo y superarlo Psicóloga Ingrind Sequera

Mitos y verdades del Covid – 19 Dr. Javier Cordero

Alternativas alimenticias para disminuir el riesgo de enfermarse Lic. Mirla Reinoza

 

Del lunes 22 de marzo hasta el 2 de abril del presente año

 

Inscribirte al +584247610431 /  https://ksoluciones.com/saludmentalyfisicaeneltrabajo/

 

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Audio:

Definición de estrés, tipos de estrés

Un saludo a todos, yo soy la Dra. Teraiza Mesa médico psiquiatra egresada de la Universidad de los Andes, quiero en primer lugar darles la bienvenida a esta sección de masterclass, espero que sean de utilidad para todos ustedes, en segundo deseo lugar darle las gracias a la Lic Anmary Velazco, Coach personal y asesora empresarial por tan grandiosa idea y ser el motor impulso de estas charla y por supuesto a todo su equipo. Vamos a hablar sobre el estrés que ha generado la situación mundial que vivimos, la cual ha hecho que muchas empresas y trabajadores no hayan alcanzado las metas propuestas tanto para el año pasado como para este.

Pasaremos a continuación a una serie de audios donde desarrollaremos este tema. y por ultimu a una sección de preguntas y respuestas.    

Gracias espero que lo disfruten…

 

 

 

Definición:

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés como «el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara el organismo para la acción». En términos globales se trata de un sistema de alerta biológico necesario para la supervivencia. Cualquier cambio o circunstancia diferente que se presente ante nuestras vidas, como cambiar de trabajo, hablar en público, presentarse a una entrevista o cambiar de residencia, puede generar estrés. Aunque también dependerá del estado físico y psíquico de cada individuo.

 

Un determinado grado de estrés estimula el organismo y permite que éste alcance su objetivo, volviendo al estado basal cuando el estímulo ha cesado. El problema surge cuando se mantiene la presión y se entra en estado de resistencia. Cuando ciertas circunstancias, como la sobrecarga de trabajo, las presiones económicas o sociales, o un ambiente competitivo, se perciben inconscientemente como una «amenaza», se empieza a tener una sensación de incomodidad. Cuando esta sensación se mantiene en el tiempo, se puede llegar a un estado de agotamiento, con posibles alteraciones funcionales y orgánicas.

 

Causas:

Hormona del estrés

 

La principal estructura relacionada con los estados y respuestas de estrés es el sistema neuroendocrino, el cual se activa ante la aparición de acontecimientos o situaciones estresantes acelerando el funcionamiento de las glándulas adrenales.

Esta activación provoca una serie de reacción en cadena en la que las distintas hormonas, siendo el cortisol la hormona con más peso dentro de estas reacciones y la cual altera en mayor medida el funcionamiento corporal.

No obstante, existen diversas hormonas implicadas en los procesos de estrés, las cuales se ven afectadas por la acción del cortisol.

Hormonas relacionadas con el estrés

Como se menciona anteriormente, las hormonas implicadas en la respuesta de estrés actúan sobre otras hormonas modificando su acción sobre el cuerpo.

1. Cortisol

El cortisol se ha establecido como la hormona del estrés por antonomasia. La razón es que el cuerpo, ante circunstancias estresantes o de emergencia, produce y libera grandes cantidades de esta hormona, la cual sirve como detonante para responder a dicha situación de forma rápida y hábil.

En circunstancias de normalidad la energía que genera nuestro cuerpo va dirigida a ejecutar las diferentes tareas metabólicas que mantienen el equilibrio de las funciones corporales. Sin embargo, ante la aparición de un evento estresante el cerebro genera una serie de señales que viajan hasta las glándulas adrenales, las cuales comienzan a liberar grandes cantidades de cortisol.

Una vez liberado el cortisol, este se encarga de la descarga de glucosa en sangre. La glucosa genera una gran cantidad de energía en los músculos, los cuales pueden moverse con mayor rapidez y ofrecer una respuesta al estímulo mucho más inmediata. Cuando el elemento estresante desaparece, los niveles de cortisol se restauran y organismo vuelve a la normalidad.

Esta respuesta no es para nada perjudicial para la persona, en tanto en cuanto no se mantenga en el tiempo. Cuando esto ocurre comienzan a aparecer síntomas causados por una desregulación hormonal. Entre estos síntomas se encuentran:

  • Irritabilidad
  • Cambios de humor
  • Fatiga
  • Cefalea
  • Palpitaciones
  • Hipertensión
  • Bajo apetito
  • Afecciones gástricas
  • Dolor muscular
  • Calambres

2. El glucagón

La hormona llamada glucagón se sintetiza mediante las células del páncreas y su principal foco de actuación se centra en el metabolismo de los hidratos de carbono.

El cometido principal de esta hormona se basa dejar que el hígado libere glucosa en los momentos en los que nuestro cuerpo la necesita, bien por una situación estresante con el objetivo de activar los músculos o bien porque los niveles de glucosa en sangre sean bajos.

Ante una situación de emergencia o estrés, el páncreas libera grandes dosis de glucagón al torrente sanguíneo para cargar de energía nuestro cuerpo. Este desequilibrio hormonal, aunque útil en situaciones de amenaza puede resultar peligroso en personas que padecen algún tipo de diabetes.

3. Prolactina

A pesar de que esta hormona sea conocida por su implicación en la secreción de la leche durante el periodo de lactancia, los niveles de prolactina pueden verse seriamente afectados ante situaciones de estrés que se prolongan en el tiempo, llegando a provocar hiperprolactinemia.

Tal y como su propio nombre indica, la hiperprolactinemia se refiere a un incremento de los niveles de prolactina en sangre. Esta mayor presencia de prolactina en sangre inhibe, mediante diferentes mecanismos, la liberación de hormonas hipotalámicas encargadas de la sintetización de estrógenos.

Como consecuencia, la inhibición de las hormonas sexuales femeninas acarrean en la mujer la reducción de los estrógenos, alteraciones menstruales e, incluso, falta de ovulación.

4. Hormonas sexuales

Ante circunstancias estresantes, las hormonas sexuales conocidas como testosterona, estrógenos y progesterona ven perturbado su funcionamiento normal.

4.1. Testosterona y estrés

La testosterona, hormona sexual masculina por mérito propio, es la encargada del desarrollo de las características sexuales masculinas, así como de la respuesta sexual.

Cuando la persona experimenta niveles de estrés altos durante largos periodos de tiempo, la producción de testosterona disminuye, ya que el cuerpo prioriza la liberación de otras hormonas como el cortisol, más útiles ante situaciones de estrés o peligro.

Fruto de este sometimiento prolongado a los efectos de la inhibición de la testosterona, la persona puede experimentar problemas sexuales como impotencia, disfunción eréctil o falta de deseo sexual.

Oros síntomas vinculados con la reducción de los niveles de testosterona son:

  • Cambios de humor.
  • Fatiga y cansancio constante.
  • Problemas para conciliar el sueño e insomnio.

4.2. Estrógenos

Como se menciona anteriormente, los altos niveles de estrés disminuyen la liberación de estrógenos, perturbando el funcionamiento sexual normal de la mujer.

No obstante, la correspondencia entre estrógenos y estrés se produce de forma bidireccional. De forma que los efectos del estrés contribuyen a la reducción del nivel de estrógenos y al mismo tiempo estos ejercen una función protectora ante los efectos del estrés.

4.3. Progesterona

La progesterona se elabora en los ovarios y entre sus muchas funciones se encuentra la de ajustar el ciclo menstrual e intervenir en los efectos de los estrógenos, con la finalidad de estos no sobrepasen su estimulación de crecimiento celular.

Cuando una mujer se ve sometida a situaciones o contextos estresantes durante mucho tiempo, la producción de progesterona disminuye, causando una gran cantidad de efectos y síntomas tales como fatiga extrema, aumento de peso, cefaleas, alteraciones en el humor y falta de deseo sexual.

Conclusión: 

Un nexo entre la psicología y la fisiología

La existencia de las hormonas del estrés muestra hasta qué punto el sistema endocrino está vinculado a nuestros estados mentales y a nuestros estilos de comportamiento. La liberación de uno u otro tipo de hormona es capaz de producir cambios medibles tanto en las dinámicas neurobiológicas del organismo como en la frecuencia de aparición de ciertas acciones.

Así pues, constatamos una vez más que la separación entre los procesos fisiológicos y los psicológicos es una ilusión, algo que utilizamos para comprender la compleja realidad del funcionamiento del ser humano, pero que no se corresponde necesariamente con una frontera presente de manera natural en la biología de nuestros cuerpos.

 

Síntomas de estrés:

 

Las señales más características del estrés son:

El estrés puede causar muchos síntomas, tanto físicos, como psicológicos y emocionales. Muchas veces los afectados no relacionan los signos con el propio estrés, los más frecuentes son:

 

Dolor de cabeza: es el tipo más frecuente, todo el mundo ha tenido dolor de cabeza alguna vez. El más común es el dolor de cabeza tensional (provocado por la tensión muscular que ejercemos sobre la cabeza, la mandíbula y el cuello entre otros), generado por el estrés o la ansiedad de forma habitual.

Mala memoria.

Diarrea (exceso de heces acuosas y blandas) o estreñimiento o dificultad para eliminar heces.

Falta de energía o de concentración: la gente se centra tanto en un tema, que le cuesta prestar atención al resto de cosas, perdiendo de ese modo parte de la concentración.

Cambios de la conducta.

Problemas de salud mental: como ansiedad o depresión.

Problemas cardiovasculares y musculoesqueléticas: cuando el estrés se prolonga mucho tiempo.

Cambios en el peso: generado por los malos hábitos alimentarios vinculados con el estrés. Los cambios de apetito suelen ir acompañados habitualmente de un estilo de vida sedentario.

Problemas estomacales.

Cansancio constante y prolongado.

Problemas a nivel sexual: el cansancio generado por el estrés puede prolongarse provocando problemas en muchos ámbitos de la vida, incluido el sexo.

Rigidez en la mandíbula y el cuello que puede ocasionar dolores de cabeza.

Insomnio o exceso de sueño: la dificultad para conciliar el sueño es una causa frecuente de estrés, afectando tanto a la cantidad como a la calidad del sueño.

Desgaste a nivel celular y envejecimiento:

A nivel laboral se traduce en:

Según Pérez Jaúregui (2005) las consecuencias del estrés son varias, y a continuación se detallan algunas:

Negativismo

Desmotivación

Pasividad

Indiferencia

Muchos errores

Indecisión

Consumo abusivo de alcohol

Ausentismo

Accidentes

Descenso del rendimiento

Baja productividad

Trabajo de poca calidad Insatisfacción laboral

 

Manejo del estrés

Cómo puede evitar el estrés?

El estrés forma parte de la vida para la mayoría de las personas. Es posible que no pueda eliminar el estrés, pero puede buscar maneras de reducirlo.

 

Podría probar algunas de estas ideas:

 

Aprenda mejores maneras de manejar su tiempo. Es posible que haga más con menos estrés si tiene un cronograma. Piense acerca de cuáles son las cosas más importantes y hágalas primero.

Encuentre mejores maneras de sobrellevar las situaciones. Observe cómo ha estado sobrellevando el estrés. Sea honesto con respecto a qué funciona y qué no. Piense en otras cosas que podrían funcionarle mejor.

Cuídese bien. Descanse lo suficiente. Coma bien. No fume. Evite el alcohol que bebe.

Pruebe nuevas maneras de pensar. Cuando note que está comenzando a preocuparse, intente detener los pensamientos. O anote sus preocupaciones e intente dejar de pensar en las cosas que no puede cambiar. Aprenda a decir "no".

Exprésese. No poder hablar sobre sus necesidades e inquietudes genera estrés y puede empeorar los sentimientos negativos. La comunicación asertiva puede ayudarle a expresar cómo se siente de una manera atenta y considerada.

Pida ayuda. Las personas que tienen una red sólida de familiares y amigos manejan mejor el estrés.

A veces, el estrés es demasiado para manejarlo sin ayuda. Hablar con un amigo o con un familiar podría ayudar, pero también puede convenirle consultar a un consejero.

 

¿Cómo puede aliviar el estrés?

Se sentirá mejor si puede encontrar maneras de eliminar el estrés de su sistema. Las mejores maneras de aliviar el estrés varían de una persona a otra. Pruebe algunas de estas ideas para ver cuáles le dan resultado:

 

Haga ejercicio. Hacer ejercicio regularmente es una de las mejores maneras de manejar el estrés. Caminar es una excelente manera de comenzar.

Escriba. Escribir acerca de las cosas que le están molestando puede ser de ayuda.

Deje que se vean sus sentimientos. Hable, ría, llore y exprese enojo cuando lo necesite con alguna persona en la que confíe.

Haga algo que disfrute. Un pasatiempo puede ayudarle a relajarse. El trabajo voluntario o el trabajo que ayuda a otras personas pueden ser un poderoso liberador del estrés.

Aprenda maneras de relajar el cuerpo. Esto puede incluir ejercicios de respiración, ejercicios de relajación muscular, masajes, aromaterapia, yoga o ejercicios de relajación, como tai chi y qi gong.

Concéntrese en el presente. Pruebe la meditación y los ejercicios de imágenes. Escuche música relajante. Intente buscarle el humor a la vida. La risa puede ser realmente el mejor medicamento.

¿Cómo puede manejar su tiempo?

Puede comenzar a manejar su tiempo priorizando tareas, controlando la postergación de cosas y manejando sus compromisos.

 

Priorice tareas

Haga una lista de todas sus tareas y actividades para el día o para la semana. Luego evalúe estas tareas por orden de importancia o de urgencia.

 

Las tareas importantes son aquellas que tienen más sentido o importancia para usted, como pasar tiempo con su familia, ayudar a sus amigos o hacer ejercicio. También son tareas que debe realizar para evitar un problema, como pagar las facturas o cumplir con una fecha de entrega en el trabajo.

Las tareas no importantes son las que no necesitan realizarse o que no son importantes para usted.

Después de que tenga su lista y de que haya evaluado los puntos, piense acerca de la manera en que está usando su tiempo. Si se ocupa de las tareas importantes oportunamente, no tendrá tantas tareas urgentes por las que preocuparse. Por ejemplo, si paga sus facturas cuando las recibe, no tendrá que reorganizar sus finanzas ni apresurarse a firmar cheques el día del vencimiento de las facturas.

 

Piense en cómo puede encaminar su tiempo hacia actividades que tienen sentido y son importantes para usted. ¿Está usando demasiado tiempo en asuntos que no son importantes ni urgentes? Es posible que haya cosas que no tenga que hacer en absoluto.

 

Controle la postergación

Mientras más estresante o desagradable sea una tarea, habrá más probabilidades de postergarla. Esto solo aumenta su estrés. Es recomendable que intente llevar a cabo estos consejos para controlar la postergación de sus tareas:

 

Organice su tiempo. Use una agenda o un cuaderno para planificar su día o semana. El simple hecho de ver en el papel que tiene tiempo para realizar sus tareas puede ayudarle a comenzar a trabajar. Para proyectos más cortos, use un temporizador o una alarma para ayudarle a cumplir su plan. También puede encontrar aplicaciones como ayuda para estructurar y planificar su tiempo. Puede utilizarlas con su teléfono o computadora.

Divida las tareas grandes. Si sabe que no podrá concentrarse en un proyecto durante 3 horas, divida su trabajo en bloques de 1 hora durante 3 días. Es más fácil encarar una tarea desagradable si el tiempo que le concede es breve.

Cree fechas de entrega a corto plazo. Las fechas de entrega a corto plazo le ayudarán a adoptar el hábito de cumplir con estas. También le obligarán a concretar las cosas. Así, cuando llega la fecha de la entrega a largo plazo, no tendrá tanta presión ni acumulación de trabajo.

Evite el perfeccionismo. Si exige perfección, es posible que ni siquiera comience una tarea debido a que le preocupará que dicha tarea no sea perfecta. Con hacer lo mejor que pueda es suficiente. Darse el tiempo suficiente para hacer lo mejor que pueda reducirá el estrés.

Si uno de los consejos le resulta útil, póngalo en práctica. Con el tiempo, ganará confianza al ver que puede combatir el hábito de postergar cosas.

 

Aun así, es posible que a veces tenga un desliz y se descubra dejando las cosas para último momento. Está bien. No se culpe. La confianza y el pensamiento positivo pueden ayudarle a volver a encaminarse.

 

Maneje sus compromisos

Tanto demasiados compromisos como muy pocos pueden producir estrés.

 

Liberarse de un compromiso no significa abandonar. Significa aprender a distinguir qué es importante para usted, reconocer que tiene límites y decidir cómo quiere usar su tiempo. A continuación le indicamos algunos consejos para liberarse de ciertas actividades:

 

No se comprometa a realizar actividades que no son importantes para usted.

Acepte que su vida es un "trabajo en curso". No tiene que terminar cada proyecto ni cumplir cada objetivo de su vida para mañana ni para la próxima semana. Si uno de sus objetivos es menos importante, puede ocuparse de él más adelante.

 

Sea responsable. Tómese en serio el compromiso que asumió. No se escape de las obligaciones.

Sea receptivo. Tenga una postura receptiva a nuevas ideas y sugerencias, y esté preparado para aprender.

 

¿Cómo puede relajar la mente y el cuerpo?

Hay muchas formas de relajarse. Algunas formas están diseñadas para relajar la mente y otras para relajar el cuerpo. Pero, debido a la forma en que están conectados la mente y el cuerpo, muchos métodos de relajación trabajan tanto sobre la mente como sobre el cuerpo.

 

Es recomendable que pruebe uno o más de los siguientes consejos de relajación para ver cuál funciona mejor para usted.

 

Cómo relajar la mente:

 

Haga inspiraciones lentas y profundas. O intente con otros ejercicios de respiración para relajación.

Escuche música tranquilizante.

Practique meditación consciente. El objetivo de la meditación consciente es enfocar su atención en las cosas que están sucediendo en este instante, en el momento presente. Por ejemplo, preste atención a su cuerpo. ¿Respira rápido o lento, en forma profunda o superficial? ¿Escucha ruidos, como el tráfico, o solo escucha silencio? La idea es darse cuenta de lo que sucede sin intentar cambiarlo.

Escriba. Algunas personas se sienten más relajadas después de escribir acerca de sus sentimientos. Una forma de hacerlo es llevar un diario.

Use las imágenes guiadas. Con las imágenes guiadas, usted se imagina en un determinado entorno que le ayuda a sentirse calmo y relajado. Puede usar cintas de audio, guiones o un profesor puede guiarle a través del proceso.

Haga yoga. Puede obtener libros y videos para hacer yoga en el hogar o puede tomar una clase.

Pruebe la relajación progresiva de los músculos. Este proceso implica tensionar y relajar cada grupo de músculos. La relajación progresiva de los músculos podría reducir la ansiedad y la tensión muscular. Si tiene problemas para dormirse, este método también podría ayudarle con sus problemas del sueño. Cuando relaja los músculos, el cuerpo recibe la señal de que está bien dormirse.

Salga a caminar o haga otra actividad. Hacerse un tiempo para las cosas que disfruta también puede ayudarle a relajarse.

 

¿Cómo se hacen los ejercicios de respiración?

Existen muchos ejercicios de respiración que puede realizar como ayuda para relajarse. El primer ejercicio que se indica a continuación, la respiración abdominal, se aprende fácilmente y es fácil de hacer. Es mejor comenzar por allí si jamás ha realizado ejercicios de respiración con anterioridad. Los otros ejercicios son más avanzados. Todos estos ejercicios pueden ayudarle a relajarse y a aliviar el estrés.

 

Respiración abdominal

 

La respiración abdominal es fácil de realizar y es muy relajante. Intente este ejercicio básico en cualquier momento que necesite relajarse o aliviar el estrés.

 

Siéntese o acuéstese en una posición cómoda.

Coloque una mano sobre el abdomen justo debajo de las costillas y la otra mano sobre el pecho.

Respire hondo por la nariz y deje que el abdomen le empuje la mano. El pecho no debería moverse.

Exhale a través de los labios fruncidos como si estuviese silbando. Sienta cómo se hunde la mano sobre su abdomen y utilícela para expulsar todo el aire hacia afuera.

Realice este ejercicio de respiración entre 3 y 10 veces. Tómese su tiempo con cada respiración.

Note cómo se siente al final del ejercicio.

Próximos pasos

 

Una vez que haya dominado la respiración abdominal, se recomienda que intente uno de estos ejercicios de respiración más avanzados. Intente los tres y vea cuál funciona mejor para usted:

 

Respiración 4-7-8

Respiración completa

Respiración matinal

Respiración 4-7-8

 

Este ejercicio también utiliza la respiración abdominal para ayudarle a relajarse. Puede realizar este ejercicio sentado o recostado.

 

Para comenzar, coloque una mano sobre el abdomen y la otra sobre el pecho, al igual que en el ejercicio de respiración abdominal.

Respire profunda y lentamente desde el abdomen y cuente en silencio hasta 4 a medida que inhala.

Contenga la respiración y cuente en silencio del 1 al 7.

Exhale por completo a medida que cuenta en silencio del 1 al 8. Intente sacar todo el aire de los pulmones para cuando llegue a 8.

Repítalo entre 3 y 7 veces o hasta que se sienta tranquilo.

Note cómo se siente al final del ejercicio.

Respiración completa

 

El objeto de la respiración completa es desarrollar el uso completo de los pulmones y centrarse en el ritmo de su respiración. Puede hacerlo en cualquier posición. Pero, mientras aprende, es mejor recostarse boca arriba con las rodillas flexionadas.

 

Coloque la mano izquierda sobre el abdomen y la mano derecha sobre el pecho. Observe cómo se mueven las manos al inhalar y exhalar.

Practique llenar la parte inferior de los pulmones respirando, de modo que la mano "del abdomen" (izquierda) suba cuando inhala y la mano "del pecho" permanezca quieta. Siempre inhale por la nariz y exhale por la boca. Haga esto 8 a 10 veces.

Cuando haya llenado y vaciado la parte inferior de los pulmones entre 8 y 10 veces, agregue el segundo paso a su respiración: primero, inhale aire hacia la parte inferior de los pulmones como antes y, después, siga inhalando aire hacia la parte superior del pecho. Respire lenta y regularmente. Mientras lo hace, la mano derecha se levantará y la mano izquierda bajará un poco a medida que el abdomen baja.

A medida que exhala lentamente por la boca, haga un sonido leve y sibilante a medida que baja la mano izquierda, primero, y la mano derecha, después. Mientras exhala, sienta cómo la tensión deja el cuerpo a medida que se relaja cada vez más.

Practique inhalar y exhalar de esta forma entre 3 y 5 minutos. Note que el movimiento del abdomen y del pecho sube y baja como el balanceo de las olas.

Note cómo se siente al final del ejercicio.

Practique la respiración completa diariamente durante varias semanas hasta que pueda hacerla casi en cualquier lugar. Puede utilizarla como una herramienta de relajación instantánea, en cualquier momento que lo necesite.

 

Advertencia: Algunas personas se marean las primeras veces que hacen respiración completa. Si comienza a respirar demasiado rápido o a sentirse aturdido, desacelere la respiración. Levántese poco a poco.

 

Respiración matinal

 

Intente realizar este ejercicio cuando se levanta por la mañana para aliviar la rigidez de los músculos y liberar las vías respiratorias obstruidas. Luego, utilícelo a lo largo del día para aliviar la tensión en la espalda.

 

En posición de pie, inclínese hacia adelante desde la cintura con las rodillas levemente flexionadas y permita que los brazos cuelguen cerca del suelo.

Mientras inhala lenta y profundamente, regrese a la posición de pie enderezándose lentamente y levantando, por último, la cabeza.

Contenga la respiración solo por unos pocos segundos en esta posición de pie.

Exhale lentamente a medida que regresa a la posición original, flexionándose hacia adelante desde la cintura.

Note cómo se siente al final del ejercicio.

¿Cómo puede detener los pensamientos?

Para detener los pensamientos no deseados, usted se concentra en el pensamiento y aprende a decir "Alto" para finalizar el pensamiento. Al principio, gritará "¡Alto!" en voz alta. Luego aprenderá a decirlo mentalmente para que pueda usar esta técnica en cualquier lugar. A continuación, le indicamos cómo comenzar:

 

Haga una lista de los pensamientos más estresantes. Estos son los pensamientos que lo distraen de sus actividades cotidianas y que lo hacen preocuparse más. Usted desea poder dejar de tener estos pensamientos, pero siguen ocurriendo. Anote sus pensamientos molestos en orden, desde el más estresante hasta el menos estresante. Comience a practicar la interrupción del pensamiento con el pensamiento menos estresante. A continuación encontrará un ejemplo de una lista, comenzando con el más estresante:

Siempre me preocupa que suceda algo malo con mi hijo, incluso si solo tiene un resfriado.

Solo sé que van a despedir del trabajo a uno de nosotros.

Estoy tan nervioso por la presentación que tengo que realizar en el trabajo que es en lo único que puedo pensar.

Imagine el pensamiento. Siéntese o recuéstese en un lugar privado (para que así pueda decir "¡Alto!" en voz alta sin sentir timidez). Cierre los ojos. Imagine una situación en la cual podría tener este pensamiento estresante. Luego permítase concentrarse en el pensamiento.

Detenga el pensamiento. Provocarse usted mismo un sobresalto es una buena manera de interrumpir el pensamiento. Pruebe una de estas dos técnicas:

Configure un cronómetro, un reloj u otra alarma en 3 minutos. Luego concéntrese en su pensamiento no deseado. Cuando se detenga el cronómetro o suene la alarma, grite "¡Alto!". Si lo desea, póngase de pie cuando diga "¡Alto!". Algunas personas hacen un chasquido con los dedos o aplauden. Estas acciones y decir "Alto" son señales para dejar de pensar. Vacíe su mente e intente mantenerla vacía durante alrededor de 30 segundos. Si el pensamiento molesto reaparece durante ese tiempo, grite "¡Alto!" nuevamente.

En vez de usar un cronómetro, puede grabarse a usted mismo gritando "¡Alto!" a intervalos de 3 minutos, 2 minutos y 1 minuto. Realice el ejercicio de interrupción del pensamiento. Concéntrese en el pensamiento y luego deje de pensar en el pensamiento no deseado, o en cualquier otra cosa, cuando oiga que su voz grabada dice "Alto". Oír que su propia voz le ordena detenerse ayuda a fortalecer su compromiso para deshacerse del pensamiento no deseado.

Practique los pasos del 1 a 3 hasta que el pensamiento desaparezca cuando se le ordena. Luego, intente el proceso nuevamente. Esta vez, interrumpa el pensamiento diciendo la palabra "¡Alto!" en voz normal.

Una vez que su voz normal sea capaz de detener el pensamiento, pruebe susurrar "Alto". Con el tiempo, simplemente puede imaginarse oír "Alto" dentro de su mente. En este punto, puede detener el pensamiento en cualquier momento y en cualquier lugar que ocurra.

Elija otro pensamiento que le cause más molestias que el último y continúe la interrupción del pensamiento.

Otras maneras de detener los pensamientos

Usted puede cambiar la manera en que realiza la interrupción del pensamiento:

 

Cierre los ojos y respire hondo. Visualice una imagen en su mente de un cartel grande para detenerse de color rojo fuerte. Las letras en el cartel son grandes y blancas: "ALTO" ("STOP"). Imagínese los autos parados ante el cartel, esperando pacientemente hasta que sea su turno para continuar. Espere su turno, luego respire hondo y avance. ¿Todavía tiene ese pensamiento indeseado? Va a requerir práctica, pero con el tiempo su cerebro lo va a hacer automáticamente, lo cual le ayudará a detener los pensamientos indeseados.

Tome conciencia de que está teniendo un pensamiento no deseado diciéndose a sí mismo: "Estoy teniendo el pensamiento de que podría perder mi trabajo". O bien: "Estoy pensando en que podría perder mi trabajo". Esto le recuerda que estos son pensamientos y no algo que efectivamente sucederá.

Después de detener un pensamiento no deseado, agregue un pensamiento o una imagen más placenteros que le hagan sentirse más tranquilo. Este pensamiento o esta imagen no están relacionados con el pensamiento no deseado. Por ejemplo, puede pensar en jugar con sus hijos o en salir por la ciudad con amigos. O bien podría imaginarse recostado en una playa.

Esta nueva imagen o idea no es lo mismo que reemplazar un pensamiento negativo con un pensamiento útil que está relacionado con este. Para obtener más información sobre esto, vea el tema Detenga los pensamientos negativos: Cómo elegir una manera más saludable de pensar .

 

Un ejemplo de interrupción del pensamiento

A continuación encontrará un ejemplo de cómo una interrupción del pensamiento podría dar resultado:

 

Usted está preocupado por una presentación que va a realizar en el trabajo más tarde ese día. Está preparado. Sabe que está preparado. Pero no puede dejar de preocuparse por eso. Imagina cometer un error.

 

Cuando comienza a imaginarse trabándose la lengua con las palabras, dice mentalmente "Alto" con tranquilidad. Se pone de pie y se mueve, o estira y suelta su banda de goma mientras dice "Alto". Luego piensa en algo agradable para quitar el pensamiento de su mente, como un viaje que está planificando realizar o una película que vio recientemente y que le hizo reír.

Desarrollar resiliencia

La resiliencia se define como la capacidad de los seres humanos sometidos a los efectos de una adversidad, de superarla e incluso de salir fortalecidos de la situación.

 

Para el psicólogo Jacinto Inbar, la resiliencia es la capacidad para:

 

Soportar las crisis y las adversidades en forma positiva.

Afrontar de manera efectiva situaciones de estrés, ansiedad y duelo.

Adaptarse de manera eficiente e inteligente a los cambios.

Resistir y sobrellevar los obstáculos en situaciones de incertidumbre.

Crear procesos individuales, grupales y comunitarios en circunstancias críticas.

Diez formas de construir Resiliencia

 

Se plantearán a continuación consejos y consideraciones a tener en cuenta por profesionales, empleados, gerentes y sujetos en general sobre formas para construir una personalidad Resiliente.

Dichas formas han sido compiladas y sintetizadas de los distintos autores citados en puntos precedentes:

Establecer relaciones: Es importante establecer buenas relaciones con familiares

cercanos, amistades y otras personas. Aceptar ayuda y sostén de personas queridas fortalece la

resiliencia. Algunas personas encuentran que estar activo en grupos de la comunidad, organizaciones basadas en la fe, u otros grupos locales les proveen sostén social y les ayudan a reclamar la esperanza.

Ayudar a otros que lo necesitan también puede ser de beneficioso.

Evitar ver las crisis como obstáculos insuperables: no se puede evitar que ocurran

eventos que producen mucha tensión, pero si se puede cambiar cómo interpretarlos y reaccionar ante ellos. Se debe tratar de mirar más allá del presente y pensar que en el futuro las cosas mejorarán.

Aceptar que el cambio es parte de la vida: Es posible que como resultado de una situación adversa no sea posible alcanzar ciertas metas. Aceptar las circunstancias que no se puede cambiar ayuda a enfocar en las circunstancias que puede alterar.

Moverse hacia las metas personales: Desarrollando metas realistas. Hacer una actividad regularmente (aunque parezca un logro pequeño) que permita avanzar y moverse hacia las metas. En vez de enfocarse en tareas que parecen que no se puede lograr, pregúntese. "¿Qué cosa sé que puedo lograr hoy que me ayuda a caminar en la dirección hacia la cual quiero ir

Llevar a cabo acciones decisivas: Actuar en situaciones adversas lo mejor que se pueda. Llevar a cabo acciones decisivas es mejor que ignorar los problemas y las tensiones y desear que desaparezcan.

Buscar oportunidades para descubrirse a si mismo/a: La gente a veces aprende algo sobre su persona y puede que se den cuenta de que han crecido en alguna forma como resultado de su lucha con la adversidad. Muchas personas que han experimentado tragedias y situaciones difíciles han mostrado mejorías en sus relaciones, sensación de mayor fuerza personal aun cuando se sienten vulnerables, una espiritualidad más desarrollada y un aumento al valor de la vida.

Cultivar una visión positiva de su persona: buscando desarrollar confianza en habilidades para resolver problemas y confiar en sus instintos ayuda a construir la resiliencia.

Mantener las cosas en perspectiva: aun cuando se deben enfrentar eventos dolorosos, tratar de considerar la situación en un contexto más amplio y mantener una visión a largo plazo. Evitar agrandar la situación fuera de proporción.

Nunca perder la esperanza: una visión optimista permite esperar que ocurran cosas buenas en la vida. Tratar de visualizar lo que quiere en vez de preocuparse por lo que teme.

Cuidar de su persona: Prestar atención a sus propias necesidades y deseos. Interesarse en actividades que disfrute y encuentre relajantes, practicar ejercicios regularmente, etcétera. El cuidar de su persona ayudará a mantener su mente y su cuerpo listos para enfrentarse a las situaciones que requieren resiliencia.

. Factores protectores que se deben estimular

Vinculado a los dos puntos antes tratados culminamos destacando los siguientes factores a

estimular con el fin de lograr una personalidad resiliente. Para esto citaremos a la obra ―Resiliencia:

Proyecto e Investigación‖ del doctor Suarez Ojeda.

Autoestima consistente. Es la base de los demás pilares y es el fruto del cuidado afectivo consecuente del niño o adolescente por un adulto significativo, "suficientemente" bueno y

capaz de dar una respuesta sensible.

Introspección. Depende de la solidez de la autoestima que se desarrolla a partir del reconocimiento del otro.

Independencia. Saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas; la capacidad de mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento. Depende del principio de realidad que permite juzgar una situación con prescindencia de los deseos del sujeto.

Capacidad de relacionarse. Es decir, la habilidad para establecer lazos e intimidad con otras personas, para balancear la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a otros. Una autoestima baja o exageradamente alta producen aislamiento: si es baja por autoexclusión vergonzante y si es demasiado alta puede generar rechazo por la soberbia que se supone.

Iniciativa. El gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes.

Humor. Encontrar lo cómico en la propia tragedia. Permite ahorrarse sentimientos negativos aunque sea transitoriamente y soportar situaciones adversas.

Creatividad. La capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden. Fruto de la capacidad de reflexión, se desarrolla a partir del juego en la infancia.

Moralidad. Capacidad de comprometerse con valores. Es la base del buen trato hacia los otros.

Capacidad de pensamiento crítico. Es un pilar de segundo grado, fruto de las combinación de todos los otros y que permite analizar críticamente las causas y responsabilidades de la adversidad que se sufre, cuando es la sociedad en su conjunto la adversidad que se enfrenta. Y se propone modos de enfrentarlas y cambiarlas. A esto se llega a partir de criticar el concepto de adaptación positiva o falta de desajustes que en la literatura anglosajona se piensa como un rasgo de resiliencia del sujeto.

 

Tratamiento clínico del estrés

Una de las decisiones difíciles que debe tomar la persona estresada es la de si debe o no recibir ayuda o tratamiento psicológico. Para Martínez Selva (2004) en la mayor parte de los casos la persona que sufre estrés laboral necesita información y asesoramiento que puede proceder de un psicólogo, del médico de empresa o de los servicios de prevención, o de un psiquiatra.

El estrés es un trastorno complejo en sus fuentes, en la reacción o respuesta del individuo y en los síntomas o trastornos dominantes; lo que implica un proceso lento y de cambio, que exige esfuerzo y perseverancia.

 

Pueden encontrar la trascripción completa de estar masterclass en el siguiente enlace:

 

Gracia por su atención

Pasaremos ahora a una sección de preguntas y respuesta