Mañana 10 de septiembre se conmemora el día mundial de la prevención del suicidio, motivo por el cual recopile algunas recomendaciones para que podamos ayudar a las personas que están pasando por esta situación.
El suicidio es una de las principales preocupaciones de la salud pública. En 2019, el suicidio fue la décima causa principal de muerte (en inglés) en los Estados Unidos, cobrando la vida de más de 47,500 personas. Si bien el suicidio es complicado y trágico, a menudo se puede prevenir. Saber las señales de advertencia del suicidio y la manera de obtener ayuda puede salvar vidas.
Señales y síntomas
Los comportamientos mencionados a continuación pueden ser indicios de que alguien está pensando en suicidarse.
Hablar sobre querer morirse o matarse.
Hablar sobre sentirse vacío, sin esperanza o sin ninguna razón para vivir.
Hacer un plan o averiguar formas de matarse, como hacer búsquedas en línea de métodos letales, acumular pastillas o adquirir un arma.
Hablar sobre sentir una gran culpa o vergüenza.
Hablar sobre sentirse atrapado o que no hay ninguna solución.
Sentir un dolor insoportable (ya sea físico o emocional).
Hablar sobre ser una carga para otros.
Consumir alcohol o drogas con más frecuencia.
Mostrarse ansioso o agitado.
Apartarse de sus familiares y amigos.
Cambiar hábitos alimenticios o de sueño.
Mostrar furia o hablar de buscar venganza.
Tomar grandes riesgos que podrían originar la muerte, como conducir con una rapidez extrema.
Hablar o pensar en la muerte a menudo.
Mostrar altibajos extremos en el estado de ánimo, cambiando repentinamente de sentirse triste a mostrarse tranquilo o feliz.
Regalar posesiones materiales importantes.
Despedirse de familiares y amigos.
Poner sus asuntos en orden o hacer un testamento.
Si estas señales de alerta son pertinentes a alguien que conoce, obtenga ayuda lo más pronto posible, especialmente si la conducta es nueva o ha empeorado recientemente.
Cuando alguien dice que está pensando en suicidarse o dice cosas que suenan a que lo está considerando, la situación es muy preocupante. Posiblemente no sepas cómo ayudar, si debes tomar en serio sus palabras sobre el suicidio o si tu intervención empeoraría la situación. Sin embargo, tomar acción es siempre la mejor opción y aquí te decimos qué hacer.
Empieza por hacer preguntas
El primer paso es averiguar si la persona está en peligro de hacer realidad sus pensamientos suicidas. Muéstrate sensible, pero haz preguntas directas:
¿Cómo haces frente a lo que está sucediendo en tu vida?
¿Sientes alguna vez ganas de darte por vencido?
¿Piensas en la muerte?
¿Estás pensando en hacerte daño?
¿Estás pensando en suicidarte?
¿Has pensado antes en suicidarte o has intentado hacerte daño?
¿Has pensado en cómo o cuándo lo harías?
¿Puedes conseguir armas o algo que sirva como tal para hacerte daño?
Preguntar sobre los pensamientos suicidas no induce a nadie a tomar ninguna acción autodestructiva, sino que le ofrece la oportunidad de hablar acerca de sus sentimientos y eso puede reducir el riesgo de que haga realidad los pensamientos suicidas.
Obtén la ayuda de un profesional capacitado lo más pronto posible. Es posible que sea necesario hospitalizar a la persona hasta que pase la crisis suicida.
Ofrece apoyo
Cuando un amigo o un ser querido piensan suicidarse, necesitan ayuda profesional, aunque el suicidio no sea un peligro inmediato.
Anima a la persona a buscar tratamiento. Una persona suicida o con depresión grave tal vez no tenga la energía ni la motivación para buscar ayuda. Si la persona no quiere consultar con un médico o con un proveedor para la salud mental, sugiérele que busque un grupo de apoyo, un centro de crisis, una comunidad de fe, un maestro u otra persona confiable. Tú puedes ofrecerle apoyo y asesoramiento, pero recuerda que no es tu labor sustituir a un proveedor para la salud mental.
Ofrece ayudar a la persona a tomar las medidas para obtener asistencia y apoyo. Por ejemplo, puedes encargarte de investigar las opciones de tratamiento, de hacer llamadas telefónicas, de revisar la información sobre los beneficios del seguro y hasta ofrecerte a acompañar a la persona a una cita.
Anima a la persona a comunicarse contigo. La persona que piensa suicidarse puede intentar reprimir sus sentimientos porque le avergüenzan o le hacen sentir culpable. Muéstrale tanto tu solidaridad como tu comprensión y expresa tus opiniones sin inculpar a nadie. Escúchale con atención, sin interrumpirle.
Sé respetuoso y reconoce los sentimientos de la persona. No trates de disuadir a la persona acerca de sus sentimientos, ni te muestres conmocionado. Recuerda que aunque la persona que desea suicidarse no piense con lógica, sus emociones son reales. Cuando no se respetan sus sentimientos, la persona puede dar por terminada toda comunicación.
No seas condescendiente, pero tampoco juzgues. Por ejemplo, en vez de decir “las cosas podrían ser peores” o “tienes mucho por qué vivir”, mejor pregúntale por qué se siente tan mal, qué le haría sentir mejor o cómo puedes ayudarle.
Nunca prometas mantener en secreto los sentimientos suicidas de alguien. Muéstrate comprensivo, pero explícale que no puedes guardarle el secreto si crees que su vida corre peligro, porque en ese punto necesitas conseguir ayuda.
Asegúrale que las cosas pueden mejorar. Cuando alguien piensa suicidarse es porque le parece que nada mejorará las cosas. Tranquiliza a la persona diciéndole que con el tratamiento adecuado, podrá contar con otras formas de afrontar las situaciones y nuevamente volverá a sentirse mejor con su vida.
Anímale a no consumir alcohol ni drogas. Aunque parezca que las drogas o el alcohol alivian los sentimientos de dolor, al final empeoran la situación y pueden llevar a comportamientos imprudentes o a más depresión. Si la persona no es capaz de dejarlos por su cuenta, ofrécele ayuda para encontrar tratamiento.
Retira de la casa de la persona todo lo que sea potencialmente peligroso, dentro de lo posible. Si puedes, asegúrate de que la persona no tenga al alcance nada que le sirva para suicidarse, como cuchillos, navajas, armas o fármacos. Si la persona toma medicamentos que podrían servir para una sobredosis, anímale a aceptar que alguien los guarde y se los administre según la prescripción.
Toma en serio todas las señales de un comportamiento suicida
Si alguien te dice que piensa suicidarse o se comporta de una manera que te hace pensar en la posibilidad de que se suicide, no le restes importancia ni ignores la situación, pues muchos de los suicidas manifestaron en algún punto de su vida que tenían la intención de hacerlo. Tal vez creas que estás exagerando, pero la seguridad de tu amigo o de tu ser querido es lo más importante. Por lo tanto, no te preocupes por la posibilidad de que la relación se deteriore si la vida de esa persona está en juego.
Tú no tienes la responsabilidad de evitar que alguien se quite la vida, pero tu intervención puede ayudarle a ver que hay otras opciones para mantenerse a salvo y recibir tratamiento.
