7 de mayo de 2022

El maldito asedio grupal

 



El asedio grupal (mobbing) es una forma de violencia en la que la agresión hacia el blanco elegido es colectiva. Se pone en marcha cuando el blanco de los ataque se percibe como una amenaza, con el objetivo de anularlo en su espacio haciendo que su palabra pierda valor. El “arma” usada es la comunicación hostil y deshonesta, los mensajes denostadores son dirigidos principalmente al contexto que rodea a dicho blanco (jefes, subalternos y/o compañeros), aunque, por supuesto, también se le puede atacar de manera directa. Heinz Leymann estableció que esta forma de agresión se da a través de:

1. Actitudes que intenta impedir que se exprese.

2. Promover su aislamiento, a través de lograr rechazo colectivo.

3. Promover su descrédito, haciendo invisibles o minimizando sus aportes y exagerando o inventando sus errores, defectos y faltas.

4. Promover el descrédito de su trabajo, mediante los mismos mecanismos,

5. Comprometer su salud, asignándole tareas riesgosas.

Se distingue de otras formas de violencia, además de ser perpetrada por un grupo organizado, porque las agresiones comunicacionales son recurrentes y sistemáticas, así como prolongadas en el tiempo.


El cuadro clínico que caracteriza al “mobbing” tiene dos formas principales: A. Depresión – en este caso sería muy parecida al síndrome de desgaste profesional o “burnout”. Hay un agotamiento emocional y una falta de realización personal importantes, con manifestaciones clínicas de depresión y despersonalización. Precisamente estas manifestaciones son las que suelen llevar a diagnósticos erróneos o cuando menos poco precisos. Esta falta de precisión, aunque no necesariamente tenga que afectar las elecciones y respuestas terapeúticas, pueden no beneficiar a la víctima en caso de querer denunciar el acoso. Para favorecer el esclarecimiento de datos en el proceso de denuncia, la etiqueta diagnóstica de depresión podría ir seguida de posibles causas aclaratorias como por ejemplo: “depresión, reactiva al sometimiento de presión o acoso laboral”. B. Estrés – ansiedad – el cuadro reviste características comunes con el trastorno de estrés postraumático, con intrusiones obsesivas, sueños relacionados con la situación de acoso, hiperactividad, irritabilidad y desarrollo progresivo de conductas de evitación. Estas conductas se deben a que la víctima se ve incapaz de afrontar situaciones aparentemente inofensivas (reuniones, encuentro con algún colega, discusión sobre temas relacionados con el trabajo, etc.) o que al menos antes afrontaba con más o menos éxito. Piensa que las situaciones pueden ser generadoras de estrés y prefiere evitarlas antes que afrontarlas. En este sentido son frecuentes las ausencias y en algunos casos las disculpas, por no encontrarse bien, tener otro compromiso, etc. Igual que en el caso anterior, sería aconsejable que la etiqueta diagnóstica en estos casos fuera seguida de posibles causas relacionadas, por ejemplo: “síndrome de estrés por coacción continuada”. Las consecuencias negativas del síndrome no alcanzan sólo a la víctima sino que se extienden también a la organización (empobrece el clima laboral, falta de motivación de los empleados), al rendimiento del trabajo (descenso en la calidad y cantidad de la producción), a la profesión (abandonos) y a la sociedad en su conjunto (personas enfermas, falta de ingresos). Estrategias de actuación frente al “mobbing” Para encontrar solución al fenómeno “mobbing” deberían tenerse presentes varios frentes: las personas (víctima, agresor/a y cómplices), la empresa (con interés por resolver el conflicto y disposición de profesionales externos) y una legislación laboral que contemple el problema. Aún a pesar de todos los obstáculos para solucionar el acoso moral, es importante actuar para mantener la dignidad de la persona. 


Existen varias formas de proceder, no obstante, todas ellas pretenden dos objetivos básicos: a) Desactivación emocional. Incluiría: • Superar la negación del acoso para pasar a su identificación y denominación del problema. • Canalizar la ira, rabia y resentimiento a través del humor y la comprensión. b) Organizar una respuesta eficaz. Incluirá pasar de : • La introyección de la culpa (no asumir una postura de víctima) a la extroyección (asumir estrategias afirmativas/asertivas para solucionar la situación). • La somatización a la aceptación del dolor. • La sumisión a la autoafirmación asertiva. No obstante, hay que tener presente que uno de los primeros pasos para defenderse y protegerse del acoso psicológico y luchar en igualdad de condiciones que el agresor/a, es estar en buena forma psicológica. Para conseguir este equilibrio psicológico puede ser útil buscar apoyo en los núcleos cercanos, como familiares y amigos, o bien a través de profesionales.

Por último, crea siempre en sí mismo/a y en sus capacidades. Es importante reconocer que para sentirse fuerte e inmune frente al agresor/a es necesaria la convicción de la víctima de que tiene razón y que tarde o temprano conseguirá que le escuchen.


Fuente: https://www.lexjuris.com/revista/opcion1/2005/Acoso%20Grupal.htm


https://hotmart.com/es/marketplace/productos/el-acoso-grupal-escritor-max-arturo-mena-escobar/Y62160118R


https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0187533718300827