El estrés tiene un potente impacto en nuestro sistema
nervioso, modificando su funcionamiento.
Todos hemos leído o hemos escuchado hablar del estrés, una
respuesta natural que si se da en exceso puede repercutir en nuestra salud, no
obstante, ¿sabemos que ocurre en nuestro cerebro cuando padecemos estrés?
La OMS define el estrés como “el conjunto de reacciones
fisiológicas que prepara al organismo para la acción”. Un estrés agudo que se
resuelve a corto plazo puede ser positivo, pues prepara al cerebro para un
mejor rendimiento. Sin embargo, una tensión constante puede ser fatal. Este
impacto negativo del estrés se da cuando se vuelve crónico.
Hormonas del estrés
El cortisol es la hormona principal del estrés. Cuando
estamos ante una situación estresante se envía una señal a la hipófisis que
activa por vía hormonal las glándulas suprarrenales (pequeñas glándulas
ubicadas en la parte superior de cada riñón). Éstas son las que liberan el
cortisol, que al elevarse en sangre incrementan los niveles de glucosa para
todo el organismo, así los órganos trabajan con mayor eficiencia, siendo
apropiado para tiempos cortos, pero en ningún caso para los largos. Además,
están las siguientes.
El glucagón (en una situación de estrés, el páncreas libera
grandes dosis de glucagón al torrente sanguíneo).
La prolactina.
Las hormonas sexuales (como la testosterona y los
estrógenos).
La progesterona cuya producción disminuye en situaciones
estresantes.
Cambios que causa el estrés en las estructuras cerebrales
Padecer estrés crónico puede provocar varias reacciones en
las siguientes zonas de nuestro cerebro:
1. Hipocampo
Una de ellas es la muerte de neuronas en el hipocampo
(neurotoxicidad). El hipocampo localizado en la parte medial del lóbulo
temporal del cerebro es una estructura ligada a la memoria y el aprendizaje,
pertenece por una parte al sistema límbico y por otra a la arquicorteza,
componiendo junto al subículo y el giro dentado la llamada formación
hipocampal. Contiene altos niveles de receptores de los mineralocorticoides lo
que lo hace más vulnerable al estrés biológico a largo plazo que otras áreas
cerebrales.
Los esteroides relacionados con el estrés reducen la
actividad de algunas neuronas del hipocampo, inhiben la génesis de nuevas
neuronas en la circunvolución dentada y producen la atrofia de las dendritas de
las células piramidales de la región CEA3. Existen evidencias de casos en el
que los trastornos de estrés postraumático pueden contribuir a la atrofia del
hipocampo. En principio, algunos efectos pueden ser reversibles si se
interrumpe el estrés, aunque hay estudios con ratas sometidas a estrés poco
después de nacer cuyo daño a la función del hipocampo persiste a lo largo de la
vida.
2. Amígdala
La amígdala forma parte del sistema límbico y se encarga del
procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales. Recientes
investigaciones sugieren que cuando una persona padece estrés, esta región del
cerebro envía señales a la médula indicando que debe aumentar la producción de
glóbulos blancos.
El problema reside en que un exceso de glóbulos blancos
puede causar inflamación arterial, lo que puede provocar el desarrollo de
enfermedades cardiovasculares como apoplejías, anginas de pecho y ataques
cardíacos.
3. Materia gris y blanca
Otro efecto del estrés a largo plazo es el desequilibrio
entre la materia gris y la materia blanca del cerebro.
La materia gris está compuesta principalmente por células
(neuronas que almacenan y procesan información, y células de apoyo llamadas
glia) mientras que la materia blanca está formada por axones, que crean una red
de fibras que interconectan las neuronas. La materia blanca recibe su nombre de
la vaina blanca, grasa de mielina que rodea a los axones y acelera el flujo de
las señales eléctricas de una célula a otra.
Se descubrió que el estrés crónico generaba más células
productoras de mielina y menos neuronas de lo normal. Lo cual produce un exceso
de mielina y, por lo tanto, de materia blanca en algunas áreas del cerebro, lo
que modifica el equilibrio y la comunicación interna dentro del cerebro.
Enfermedades mentales
Cada persona es única y existen diferencias individuales en
los mecanismos biológicos del estrés, pueden tener una base biológica o ser
adquiridas a lo largo de la vida. Pueden determinar diferencias en la
vulnerabilidad o predisposición para desarrollar trastornos relacionados con el
estrés.
En definitiva, el estrés tiene un papel importante en el
desencadenamiento y evolución de los trastornos mentales, como en los
trastornos por estrés postraumático, trastornos por ansiedad y depresión,
psicosis esquizofrénicas y otras. Asimismo, constituye un factor de riesgo y
componente significativo en los trastornos por abuso y dependencia de
sustancias.
