27 de febrero de 2020

Uff! El colmo!

El colmo de la vida...hay cosas en esta vida que pueden ser extremadamente incoherentes...  En los últimos años hemos pasado por un sin fin de nuevas experiencias y aconteceres, algunos extraordinarios, otros mediocres, sin embargo no deja de sorprendernos la vida y por supuesto la creatividad de algunas personas. A voz populi se conoce que nuestro país transita por una crisis...  Hay días que pasamos sin luz, sin agua, sin gas... Etc, no voy a enumerarlos pero lo que si voy a enumerar es como logramos solventar estos eventos para volvernos expertos en sobrevivencia. Cuando fui scout a uno le daban una insignia por cada prueba superada, creo que a todos nosotros deberían darnos unas cuantas.
Como solventamos la falta de luz?: no dejamos que se descargue los celulares, los colocamos en ahorro de batería, los apagamos y los encendemos  solo cuando los necesitarlos, desconectamos rápidamente los adefactos electrónico, con cada bajón de luz, así como nuestro ritmo circadiano, adquirimos el don de predecir cuando se va a ir la luz, ahorramos para comprar una planta eléctrica, si hay que estudiar o realizar algo con luz, aprendimos a hacerlo rápidamente y con tiempo, ya no dejamos las cosas para última hora, aprendimos a dejar un bombillo encendido que nos avise cuando llegue la luz para pararnos rápidamente a estudiar, aprovechando cada instante... Es indudable que la vida la vivimos apasionadamente, entre mezclas de emociones intensas. De comida ni hablemos, nos hemos vuelto semi veganos, aprendimos a preparar platos insólitos, el paladar esquisto de hace algunos años quedó atrás, ahora hacemos tortas con tres ingredientes, arepas de arroz, los huevos de las mil y un manera, quesillo con solo huevos, postres sin azúcar, ñoquiz de plátano, somos expertos en valor nutricional,  aprendimos también a reparar caramelos y chupetas en casa... En fin a preparar todo lo que comemos y a no comprarlos en la tienda. Aprendí a preparar mi propia base casera para el rostro, mi desodorante , hasta la colonia diaria... Sinceramente di gracias a Dios por la menopausia, ya no estaría más esclava de las toallas sanitarias, ya que las ecológicas me causan cierto resquemor.
Nos hemos vuelto expertos en finanzas cuantas veces escuchamos por la calle, va a subir el dólar y corremos a abastecernos para poder ahorrar algo en la compra,  igual a cuando sube o baja la bolsa de valores. Los zapatos ya nos duran más de un año, al igual que la ropa, lavamos sin suavizante y aprendimos a tener reservas de agua.... Nos armamos un bunque en nuestros hogares. Contamos el dinero y usamos una liga para separarlos en grupos de 20-40... en estos días me entregaron uno armado con cita de casette, como ven aprendimos a reciclar... Hay muchos que no les va a gustar está palabra que voy a decir, pero es la verdad: nos adaptamos... porque? Es inherente al ser humano el proceso de adaptación, si no eres flexible, te rompes y estarás en un eterno conflicto. Es un acto de inteligencia resolver los problema cotidiano, estan así que la inteligencia se mide por la capacidad de resolución de los problemas diarios, estoy segura que a cualquier venezolano que esté en estos momentos viendo la crisis como un reto que hay que superar día a día... su coeficiente intelectual es altísimo, son Héroes. Se han adaptado, pero no para quedarse de brazos cruzados, sino por el contrario, porque son grandes luchadores de la vida y no se han dejado vencer por el pésimo, ni la desesperanza, ni la desesperación.
Tengo que reconocer algo a lo único que no me he adaptado es a la mentira, ni al chisme. Me costó mi matrimonio y un gran cambio de vida la chismografía, así que cada vez que escucho uno le pongo un stop. Lo último de la telenovela: NO estoy demandando a nadie! Eso es falso. Segundo: no pienso irme del país, yo no le he hecho daño a nadie y no es mi responsabilidad que las cosas estén como están, no tengo porque salir corriendo. Tercero: No milito en ningún partido político, no me interesa. Cuarto: a mis padres los cuide con todo mi amor y esmero. Quinto: yo renuncie a sanidad a mí no me hecharon... En ese momento era prioridad el cuidado de mi padre. Sexto: yo mantengo a mi familia, honesta y dignamente y lo digo con orgullo, jamás le he robado nada a nadie. Séptimo: SI! Mi familia come tres veces al día. Octavo: Siempre he tratado a todos por igual, con respecto y cariño, esa es mi forma de ser, pero también exijo lo mismo.
Fin de la historia.
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