25 de abril de 2022

Tus logros son mis logros

 


Alguien me dijo una vez, que si yo tenía como comer y esa persona no... Yo era su enemigo.... Mi sorpresa fue mayúscula. Por supuesto mi cara fue un poema.

Esto es algo que yo no logro entender. Como el hecho de tener como comer tres veces al día sea una humillación para otra persona.... Como el ser honesto y trabajador implica que yo me gane enemigos de gratis.... Eso no tiene sentido

Lo he dicho hasta el cansancio, vengo de una familia trabajadora, no le temo al trabajo, ni a la dedicación, yo sacrificio horas de ocio, salidas, estar tirada en una cama.... Y muchas otras cosas, por un mejor porvenir para mí y mi familia


No tengo que agachar mi cabeza si me doy un lujo que mi familia y yo merecemos, no soy millonaria, ¿quien en Venezuela lo es? Por lo pronto yo no. Tampoco tengo que andar pidiendo perdón por lo que tengo.... Perdón lo deben pedir los antisociales... Yo NO.


También es cierto que jamás he humillado a nadie, si puedo ayudar lo hago, si en mis manos está poder ser solidaria lo hago, "sin pensarlo"; si alguien solicita mi ayuda la doy.


Si yo me compro un par de zapatos con el esfuerzo de mi trabajo honesto, yo no estoy humillando a nadie


Si eres un ser productivo y útil para tu entorno y la sociedad, eso no significa que humilles a alguien, ni que ese alguien sea tu enemigo.... Eso se llama envidia, simplemente.


Tampoco entiendo el hecho de que te cobren por cómo te ven, en la calle en ocasiones escucho: "Cobrele más porque ese tiene plata" .... "Ese tiene plata, hay que ver cómo le sacamos el dinero".... ¿Sabes cómo se llama eso? ¡Ser ladrón! Si una persona se sudo, su bienestar, con esfuerzo y dedicación, eso no te autoriza a ser malandro y robarle... Tu no eres una oficina de tasa cambiaría y el otro no es cajero automático. 


Nosotros tenemos un dicho: A quien Dios se lo da San Pedro se lo bendice. Así es, el alegrarnos por la dicha y buena aventuranza de alguien es calidad de ser gente, persona, ser humano

Bien lo decía el dramaturgo y poeta alemán, Goethe

“El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio”.


Es una cualidad singular y bella sentirse verdaderamente felices cuando otras personas lo son. Si alguien se regocija de nuestra felicidad, nos sentimos llenos de respeto y de gratitud por su apreciación. Cuando nos deleitamos en la felicidad de otra persona, cuando verdaderamente nos alegramos de su prosperidad, de su éxito o buena fortuna estamos manifestando la alegría compartida.


La alegría por el éxito ajeno tiene como contrario la envidia, y también el amaneramiento o la hipocresía, el decir una cosa y pensar y sentir otra.


Existe una gran carga de culpa asociada cuando no logramos alegrarnos del éxito de quienes amamos. Generalmente nos percibimos como malas personas y sentimos que no estamos correspondiendo de forma justa a nuestro rol de amigo, pareja o familia


Pero, además, esta constante comparación nos lleva a sentirnos mediocres, a fijar el foco en nuestros fracasos, en aquello de lo que carecemos y que otros poseen. De este modo, el malestar emocional no hace sino incrementarse.


Por otro lado, cuando alentamos, motivamos y acompañamos, nos sentimos satisfechos con nuestro papel, con nuestros valores y actuaciones. Y este bienestar interno puede motivarnos a mantener esta actitud.


Es necesario darse cuenta que al No alegrarse por el éxito de otros, solo hace daño a una persona... A ti mismo.


Disfruta del poder ser feliz con los logros y éxitos del otro.

Teraiza.