El “amigo” narcisista aparecerá inicialmente con una actitud agradable y seductora. Nos colmará de amabilidades y nos adulará, por lo que a él le llame la atención de nosotros. Suele ver nuestras cualidades como parte de un trofeo que quiere conseguir para su colección: currículum y titulaciones, nivel de prestigio, belleza, inteligencia, contactos, cargo que ocupamos, éxito o cualquier otra cualidad que le sugiera poder, influencia o capacidades que pueda aprovechar para sí mismo o para mostrarte en sociedad como una de sus nuevas adquisiciones. A mí me llama la atención cómo presentan a otras personas, señalando facultades externas relacionadas con el listado que acabo de mostrar
¿Cómo detectarlos en esta fase? Lo más importante es darnos cuenta de que no es normal tanta adulación o interés desmedido sin conocernos. Las amistades reales se van dando progresivamente, sin tanta exaltación y expresión de una súbita sintonía. También veamos en qué se fijan de nosotros y qué nos alaban. ¿Son elementos externos, como los ya señalados? ¿Se fijan mucho en aspectos nuestros de los que obtener beneficios de cualquier tipo? ¡Cuidado!
- Cómo hablan de los demás: son criticones, a veces de forma cruel, por detalles mínimos, explayándose contra quienes no están en su corte de seguidores abducidos. Claro, cuando no están delante.
- Su actitud complaciente: nos prometerán cosas que después no harán, especialmente si les suponen algo de esfuerzo o trabajo.
- Su nivel de exigencia: has de pensar como ellos o satisfacer sus necesidades emocionales de reconocimiento, afecto, feedback inmediato, hacerles favores, etc. Si no, aparecerá la furia narcisista o harán mutis por el foro, es decir, desaparecerán súbitamente de esa estupenda “amistad” que se supone que tienen con nosotros.
- Sus valores: antes o después vemos su trato hacia otros o su manera poco ética de andar por el mundo
- Su falta de transparencia. Y no entenderán a alguien que se comporte con transparencia, ya que ellos no son así.
- Su falta de congruencia: dicen unas cosas y hacen otras, continuamente.
- Cómo se miden con nosotros: cuidado con superarles en algo; eso mismo por lo que nos admiraban puede generarles una tremenda irritación si destacamos más que ellos (son muy envidiosos).
- Su falta de confianza en tu sinceridad o en ti, en general: dudan, por ejemplo, de tus expresiones de afecto o de tu lealtad, porque no pueden concebir que alguien actúe desinteresadamente.
- Su desconfianza en tu aprecio: no creerán que puedes tenerles un cariño genuino, pues entienden la vida como meros intercambios y no conciben la existencia del amor real. También, como viven instalados en una farsa, pueden creer que si les quieres es porque te han engañado (de manera consciente o inconsciente). Tampoco creen que alguien pueda hacer algo de lo que ellos no son capaces, querer desinteresadamente.
- Su tendencia a la mentira: desde lo más nimio a lo más importante.
- Sus actidudes manipuladoras: seducir (con el bombardeo amoroso), mentir, hacer “luz de gas” (te culpan de lo que ellos hacen mal, por ejemplo), intermitencia en las relaciones, castigos desmedidos por pequeños errores, etc.
- Sus agresiones directas o indirectas: a veces muy sutiles, pero que pretenden hacer sentir culpable de sus malas actitudes (si cometen alguno de sus errores, y protestas por ello, dirán que eres neurótico/a, susceptible, etc.) o bien tratarán de ponerte en una posición de inferioridad (señalando tus defectos, inadecuaciones, etc.).
- Su hipersensibilidad ante las críticas o correcciones. En algunos casos, pueden desencadenarles una tremenda furia y resentimiento las críticas o correcciones mínimas.
- La actitud evasiva, o incluso la desaparición súbita o intermitente, sin que haya una explicación. Y, si se la pides, solo obtendrás respuestas confusas o ataques (te dirán que si preguntas es que tienes problemas o si es que estás enamorada/o de ellos, porque te inquietas por sus fluctuaciones en la relación, por ejemplo). A veces llamo el “síndrome del Guadiana” a esa desaparición súbita e intermitente; veremos que, aunque parecen ser grandes amigos tuyos, súbitamente no sabes nada de ellos y pasado el tiempo otra vez aparecen como grandes amigos y así sucesivamente. No busquéis explicaciones a su intermitencia, no os las darán.
- Demoras excesivas cuando quieres tener una conversación seria con ellos. El miedo a la confrontación o a exponerse a cualquier crítica les puede hacer entrar en pánico y evadirse lo más posible.
- Demandas de atención inmediata cuando ellos lo precisan.
- Su falsa amabilidad: tratarán de complacerte, especialmente si quieren algo de ti, pero por detrás te criticarán y plantearán tus necesidades como algo absurdo o caprichoso.
- Doble cara: sonrisas y halagos frente a ti, críticas injustas a tus espaldas.
- Actitud competitiva contigo: te dediques a lo que te dediques, ellos saben más que tú. Te pretenderán dar lecciones y correcciones sobre tu ámbito profesional, pretendiendo incluso corregir lo que sea fruto de un intenso estudio y de años de experiencia. Con el tema de la pandemia me encuentro a unos cuantos dando “homilías” aleccionadoras, o corrigiendo a los científicos expertos, por haber leído un par de artículos periodísticos, haber visto unos vídeos de you tuve o leído cualquier otra fuente de información que exaltan y absolutizan. Es curioso que veo más estas actitudes entre quienes sostienen discursos que niegan la evidencia científica, simplifican lo que está pasando o caen en visiones conspiranoicas .
Fuente: https://maribelium.blogspot.com/2021/02/el-amigo-narcisista.html?m=1