5 de marzo de 2022

El significado verdadero de la palabra "humildad"

 



La humildad no tiene nada que ver con nuestra vestimenta, si esta es espléndida o harapienta, tampoco tiene que ver con la manera de hablar, si con vehemencia o con voz parsimoniosa, ni menos con un asunto socioeconómico; pobre o rico. La humildad es transversal, es decir, uno puede ver esta virtud en personas muy acaudaladas o pobres.


La humildad puede ser una cualidad humana independiente de la posición económica o social: una persona humilde no pretende estar por encima ni por debajo de nadie, sino que sabe que todos son iguales, y toda existencia tiene el mismo grado de dignidad.


De allí que ser humilde no implique dejarse humillar, pues la humildad no supone una renuncia a la dignidad propia como personas.


Reconocer los errores ante los demás constituye un acto de humildad. Una persona que actúa con humildad no tiene complejos de superioridad ni tiene la necesidad de recordar constantemente a los demás sus éxitos y logros; mucho menos los usa para pisotear a las personas de su entorno. Tampoco usa la palabra humildad para herir a otro, con una actitud de soberbia que pretende descalificar a otro ser humano, una persona humilde no anda por la vida diciendo a la gente "te falta humildad" eso solo demuestra una conducta ególatra, cargada de envidia... Que está muy lejos de ser humilde, ya que la humildad reconoce a todos por igual, con el reconocimiento de su propias fallas. 


En tanto virtud, la humildad reune una serie de características manifiestas en el comportamiento. Algunas de esas características son:


Comprender la igualdad y dignidad de todos los sujetos;

Valorar el trabajo y el esfuerzo;

Reconocer aunque relativizar las virtudes propias;

Reconocer las propias limitaciones;

Expresarse con afabilidad;

Actuar con modestia, sencillez y mesura;

Percibir las relaciones sociales desde la horizontalidad;

Escuchar a los demás y tomar en cuenta sus opiniones;

Respetar genuinamente a los demás. Humildad es sinónimo de "Andar en verdad"  como lo decía Santa Teresa de Jesús. Es el reconocimiento de mis debilidades y de mis fortalezas.